La obesidad, considerada una enfermedad crónica, afecta a más del 20% de la población adulta en el país, con una prevalencia mayor en hombres (21,6%) que en mujeres (18,2%). Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora el 4 de marzo, se enfatiza en la necesidad de adoptar un enfoque integral que aborde esta patología de forma sostenible. Especialistas en el tratamiento de la obesidad abogan por un enfoque multidisciplinario que combine estrategias médicas, psicológicas y nutricionales para alcanzar resultados duraderos.
Manuel, de 27 años, es un ejemplo de cómo un abordaje integral puede transformar vidas. Desde joven, estuvo lidiando con un índice de masa corporal (IMC) superior a 43, lo que no solo afectaba su salud, sino que también impactaba su autoestima y calidad de vida. “Ir a comprar ropa era una tarea frustrante”, confiesa. Tras intentar diversos métodos para perder peso sin éxito, un diagnóstico de diabetes tipo 2 se convirtió en un punto de inflexión. Comprendió que debía buscar un enfoque que no solo se centrara en la pérdida de peso, sino también en mejorar su bienestar general. Al unirse a un equipo multidisciplinar, ha logrado reducir su IMC a 36 y ha perdido 19 kilos en cuatro meses. “Por primera vez, sentí que estaba construyendo algo duradero”, concluye.
Por su parte, Marta, quien siempre fue activa y sociable, experimentó un cambio drástico en su vida tras el nacimiento de sus mellizas, aumentando 20 kilos y sintiéndose agotada y sin energía. “Me sentía pesada y torpe, y mi autoestima había caído”, explica. Fue un amigo quien le habló sobre Yazen, una clínica digital especializada en el tratamiento de la obesidad, incentivándola a probar su enfoque integral. Desde que comenzó el tratamiento, notó mejoras significativas en su nivel de energía, así como un cambio en su relación con la comida. “Ahora veo muchas más posibilidades a mi alrededor”, afirma con entusiasmo.
La doctora Mara Cerqueiro Bybrant, especialista de Yazen, destaca la importancia de un enfoque multidisciplinar ante la complejidad de la obesidad. “No se puede abordar desde una única perspectiva, necesitamos integrar aspectos médicos, psicológicos y nutricionales para que los cambios sean sostenibles”, sostiene. Desde la clínica, enfatizan que el éxito no se mide solo en kilos perdidos, sino en la capacidad de adoptar hábitos saludables a largo plazo. Según la doctora, perder un 5% del sobrepeso puede mejorar significativamente el riesgo cardiovascular, y reducir un 10% alivia la carga articular y disminuye en un 80% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Manuel, orgulloso de su progreso, está a punto de tachar su cuarta casilla en un calendario que diseñó junto a su coach, donde cada casilla representa cinco kilos perdidos. “Estoy orgulloso de que ya mismo voy a tachar 20 kilos. He aprendido a adquirir hábitos de la mano de unos profesionales que lo hacen posible”, asegura. Este enfoque demuestra que la lucha contra la obesidad requiere más que dietas temporales; es un proceso de transformación personal que involucra un cambio integral en la vida de los pacientes.