En noviembre de 2028, la experiencia de compra navideña de Maya ha sido transformada por la inteligencia artificial. Su agente personal, una avanzada creación de IA, gestiona eficientemente su lista de regalos, realizando tareas que antes le llevaban horas en cuestión de minutos. Este asistente inteligente no solo busca las mejores ofertas, sino que también tiene en cuenta las preferencias definidas por Maya al realizar recomendaciones. «Las botas para tu hermana son de esa marca sostenible de la que se habló el mes pasado; las encontré con un 20% de descuento y confirmé que llegarán antes de la reunión familiar», le informa, brindándole una experiencia sin complicaciones.
Esta transformación en la forma de interactuar con internet ha comenzado a gestarse hacia finales de 2024, propiciada por el desarrollo de agentes de inteligencia artificial. Empresas tecnológicas de renombre como Google, Apple, OpenAI y Anthropic han señalado que estos agentes serán el eje central de su innovación para 2025. Esta evolución se anticipa como una revolución comparable a la que supuso el advenimiento de la web y los dispositivos móviles, prometiendo una interfaz más intuitiva y eficaz.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, ha subrayado la inevitabilidad de contar con empleados de IA en diversas funciones, lo que llevará a un aumento significativo en la eficiencia laboral. Según proyecciones de Gartner, para 2028 se estima que un tercio de las aplicaciones de software empresarial integren capacidades de IA, permitiendo que el 15% de las decisiones cotidianas se realicen de forma autónoma. Esta rápida adopción recuerda los avances móviles de la década de 2010, aunque con repercusiones aún más profundas en nuestra relación con los servicios digitales.
En este nuevo contexto, surge el concepto de diseño «responsivo para agentes». Este enfoque sugiere que las páginas web deben adaptarse no solo a la experiencia humana, sino también optimizarse para que sean navegables y eficientes para los agentes de IA. Se prevé que la transición se realice en dos fases: inicialmente, las plataformas ofrecerán interfaces dobles, una para los usuarios humanos y otra específicamente diseñada para los agentes.
A medida que la web se orienta hacia un modelo que privilegia la interacción con agentes, el diseño web se simplificará al eliminar elementos innecesarios y centrarse en la funcionalidad. Herramientas como Shopify y Wix deberán evolucionar para incluir capas de interacción para agentes, facilitando así el acceso a una economía impulsada por la inteligencia artificial. Ignorar esta tendencia podría llevar a un significativo riesgo de invisibilidad en un panorama digital donde optimizar para agentes se convertirá en un factor clave para el compromiso y la actividad comercial.