La madrugada de este lunes, los habitantes del centro de la Franja de Gaza fueron despertados en medio de un escenario de horror cuando intensos bombardeos israelíes golpearon el patio de un hospital y una escuela utilizada como refugio, provocando una crisis humanitaria de gran magnitud. El bombardeo en el hospital Al Aqsa, situado en Deir al-Balah, desencadenó un incendio devastador que consumió las tiendas de campaña donde se alojaban personas desplazadas, resultando en la trágica pérdida de al menos cuatro vidas y dejando a más de 70 individuos heridos, 25 de ellos de gravedad.
En otro incidente, una escuela de la UNRWA en Nuseirat, que había sido adaptada como refugio, fue igualmente blanco de bombardeos, causando la muerte de más de 20 personas según reportes preliminares. Este establecimiento también estaba preparado para servir como centro de vacunación en el marco de una campaña de inmunización contra la polio, pero debido a los daños significativos, esa función no podrá llevarse a cabo.
Louise Wateridge, portavoz de UNRWA, compartió el relato de un sobreviviente del ataque en el hospital, describiendo cómo el fuego se propagó rápidamente dejando a todos en un estado de desesperación. Las imágenes difundidas por las redes sociales muestran a los rescatistas buscando entre los escombros y cenizas, intentando encontrar sobrevivientes en medio de la devastación.
El ataque a la escuela es uno entre muchos incidentes reportados en esa noche trágica en la Franja de Gaza, donde las víctimas principales son civiles inocentes que buscaban un refugio seguro. Según Wateridge, desde que comenzó el conflicto, los ataques a las escuelas de la UNRWA ya han superado la cifra de 140.
A pesar de los intensos bombardeos, los organismos de la ONU han empezado la segunda etapa de vacunación contra la polio, con el objetivo de inmunizar a cerca de 590,000 niños menores de diez años en menos de dos semanas. Durante la primera fase en septiembre, se logró vacunar aproximadamente al 95% de los niños elegibles.
Mientras tanto, el ejército israelí sigue emitiendo órdenes de evacuación, obligando a miles de personas a desplazarse hacia el sur. Muhannad Hadi, coordinador humanitario de la ONU, expresó su honda preocupación por las más de 400,000 personas que permanecen en el norte, sufriendo las consecuencias de la intensificación de los ataques y la casi completa falta de recursos humanitarios. La infraestructura en el área está gravemente dañada, y los servicios básicos están interrumpidos, dejando a la población en una situación desesperada.