El responsable de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA), Tom Fletcher, ha manifestado su condena ante el ataque que costó la vida a ocho médicos palestinos, seis socorristas de la defensa civil y un miembro del personal de la ONU en el sur de Gaza. Este trágico evento tuvo lugar el 23 de marzo en la zona de Rafah, donde los trabajadores humanitarios, claramente identificados, fueron atacados mientras intentaban rescatar a heridos en medio del conflicto.
Según el informe de Jonathan Whittall, un alto funcionario de OCHA, durante el ataque se produjeron disparos contra cinco ambulancias y un camión de bomberos, así como un vehículo de la ONU. La situación se tornó crítica cuando se perdió el contacto con los equipos de rescate, complicando aún más la labor de asistencia humanitaria.
Un testigo que logró sobrevivir al ataque aseguró que las fuerzas israelíes dispararon y mataron a los ocupantes de su ambulancia. A pesar de los esfuerzos de OCHA para coordinar el acceso a la zona afectada, las operaciones no pudieron realizarse hasta cinco días después del suceso. Al llegar, los trabajadores encontraron a cientos de civiles huyendo en medio del caos. Whittall describió una escena desgarradora, mencionando el ataque a una mujer que fue disparada por la espalda, lo que provocó que un joven que intentaba ayudarla también resultase herido.
Cuando los equipos humanitarios finalmente pudieron entrar en el área, se toparon con un escenario devastador: ambulancias, un vehículo de la ONU y un camión de bomberos estaban destrozados y sepultados. Tras arduas horas de excavación, lograron recuperar el cadáver de un trabajador de protección civil.
La Media Luna Roja Palestina expresó su indignación por las muertes y confirmó que un noveno miembro del personal sigue desaparecido. Jagan Chapagain, Secretario General de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, enfatizó que los socorristas, identificados con emblemas que debían garantizar su protección, no debieron sufrir ningún ataque mientras realizaban su labor.
El cumplimiento de las normas del Derecho Internacional Humanitario se ha resaltado como fundamental, reclamando que tanto los civiles como los trabajadores humanitarios sean protegidos, y que los servicios de salud tengan garantizada su seguridad incluso en las zonas más conflictivas.
Este lamentable ataque se convierte en el más mortífero contra trabajadores de la Cruz Roja desde el año 2017. Las fuerzas israelíes justificaron su actuación afirmando que los socorristas se comportaron de manera sospechosa, asociándolos con actividades militantes de Hamás, que había estado en conflicto con ellas poco antes del ataque.
Jonathan Whittall enfatizó la inaceptabilidad de atacar a socorristas y lamentó la recuperación de los cuerpos de aquellos que perdieron la vida cumpliendo con su deber. Tom Fletcher, por su parte, extendió sus condolencias a las familias de los fallecidos y reiteró la exigencia de justicia y respuestas por el ataque.