Los Recortes en Sanidad Global Amenazan los Progresos en la Lucha contra la Tuberculosis

Silvia Pastor

Este lunes se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, momento propicio para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) emita un urgentísimo llamado a los países del mundo para destinar recursos que protejan y mantengan los servicios de atención a esta enfermedad. Desde el año 2000, las iniciativas globales han ayudado a salvar aproximadamente 79 millones de vidas en la batalla contra la tuberculosis, sin embargo, la OMS ha advertido sobre una preocupante tendencia: los recortes drásticos en la financiación de la sanidad podrían poner en riesgo estos avances significativos.

Bajo el lema «¡Sí! Podemos Acabar con la Tuberculosis: Comprometernos, Invertir, Cumplir», la campaña de 2025 aboga por una acción inmediata y renovada esperanza en la lucha contra esta enfermedad. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha señalado que los progresos logrados en las últimas dos décadas están amenazados debido a la reducción en fondos, lo que podría comprometer el acceso a servicios cruciales de prevención, diagnóstico y tratamiento. Además, subrayó la importancia de que los líderes mundiales cumplan los compromisos establecidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas para acelerar los esfuerzos en la erradicación de la tuberculosis.

La tuberculosis continúa siendo la enfermedad infecciosa más mortal del mundo, con más de un millón de muertes al año, causando estragos en familias y comunidades. Recientes datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la OMS revelan un aumento del 10% en los casos de tuberculosis infantil en Europa y Asia central en comparación con el año anterior, y un 4.3% de estos casos afecta a niños menores de 15 años. Estas estadísticas evidencian la urgente necesidad de implementar medidas de salud pública efectivas para controlar la creciente carga de esta enfermedad.

A pesar de ciertos progresos, los diagnósticos y tratamientos de tuberculosis han empezado a repuntar en 2023, tras un notable descenso en 2020 vinculado a la pandemia de COVID-19. En la región de Europa y Asia central, se han reportado más de 172.000 casos, con un aumento en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo. Sin embargo, incluso antes de los recientes recortes en la ayuda internacional, ya existía una grave falta de respuesta global a la tuberculosis, situación que podría impactar negativamente a los programas en esta región, especialmente en naciones no pertenecientes a la UE.

Un desafío adicional lo representa la coinfección por VIH, que sigue siendo un factor de riesgo significativo para los pacientes con tuberculosis. Este año, más del 15% de los pacientes con tuberculosis también han sido diagnosticados con VIH, y muchos de ellos no reciben tratamiento antirretroviral adecuado. Los expertos han instado a los gobiernos a atender de manera urgente las deficiencias en los servicios de tuberculosis y VIH, garantizando atención integral que minimice la transmisión y mejore los resultados para los pacientes.

Frente a estos retos, se ha solicitado intensificar los esfuerzos en diagnóstico y tratamiento, así como ampliar el acceso a nuevos regímenes de tratamiento que han demostrado ser eficaces. La comunidad internacional se enfrenta así al desafío de continuar la lucha contra la tuberculosis, buscando nuevos aliados y estrategias para lograr un futuro libre de esta enfermedad.