En 2023, la Unión Europea (UE) cosechó 48,3 millones de toneladas de papas, lo que representó un leve incremento en comparación con 2022, cuando se recolectaron 47,5 millones de toneladas. A pesar de este aumento anual, la producción de papas en la UE sigue una tendencia a la baja a largo plazo. En el año 2000, el nivel de producción era significativamente mayor, alcanzando los 76,2 millones de toneladas, lo que indica una disminución del 36,7% en las últimas dos décadas.
Según un artículo detallado publicado por Eurostat, que examina las granjas de la UE que producen papas, así como la producción, los precios y el comercio de este tubérculo, la caída en la producción es evidente. Alemania se destacó como el mayor productor de papas de la UE en 2023 con 11,6 millones de toneladas, representando el 24,0% del total de la UE. Le siguieron Francia con el 17,9% y los Países Bajos con el 13,4%. En conjunto, estos tres países representaron el 55,4% de la producción total de papas en la UE en 2023.
En términos de producción ecológica, el número de agricultores en la UE que se dedican a la producción orgánica de papas es aún reducido. En 2020, la UE contaba con 9,1 millones de granjas, de las cuales un millón producían papas. Entre estas, solo 25.000 adoptaban métodos de producción orgánica, lo que representa únicamente el 2,5% del total. Austria lidera en cuanto a la proporción de granjas que producen papas orgánicamente, con un 25,6%.
Estos datos no solo reflejan la evolución de la producción de papas en la UE, sino también la lenta adopción de métodos de cultivo orgánicos en comparación con la producción convencional. La tendencia a la baja en la producción de papas y la baja adopción de prácticas de cultivo orgánico plantean desafíos significativos para la sostenibilidad y el futuro de la agricultura en la región.