El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra cada 2 de abril, resalta los progresos y los retos que enfrentan las personas con autismo en todo el mundo. A pesar de su capacidad de aportar significativamente a la sociedad, estos individuos continúan lidiando con dificultades como el aislamiento social, el estigma y la desigualdad. En este marco, António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, ha hecho un llamado renovado para construir un mundo más equitativo e inclusivo.
El lema de este año, «Avanzar la neurodiversidad y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas», pone de manifiesto la relación entre la neurodiversidad y los objetivos globales de sostenibilidad. Guterres ha subrayado que las políticas y prácticas inclusivas pueden actuar como catalizadores para un cambio positivo en la vida de las personas autistas y contribuir al cumplimiento de los ODS.
El Secretario General ha señalado que las personas con autismo suelen enfrentar marginación y carencias en el acceso a servicios básicos como atención médica y educación, especialmente en situaciones de crisis. Estas vulneraciones no solo atentan contra sus derechos humanos, sino que también contravienen el compromiso de los ODS de no dejar a nadie atrás.
Se estima que aproximadamente uno de cada 100 niños en el mundo presenta autismo, una condición que se caracteriza por variaciones en el desarrollo cerebral que afectan la interacción social y la comunicación. Aunque los primeros signos suelen aparecer en la infancia, el diagnóstico puede darse en etapas posteriores. A pesar de las creencias erróneas existentes, la Organización Mundial de la Salud ha reiterado que las vacunas no causan autismo, señalando que múltiples factores pueden influir en el desarrollo de esta condición.
Guterres ha enfatizado la necesidad de establecer sistemas de salud y educativos inclusivos, así como entornos laborales y urbanos que ofrezcan igualdad de oportunidades a las personas con autismo. Este enfoque es crucial no solo para su inclusión en la sociedad, sino también para garantizar su bienestar a largo plazo.
El Secretario General hizo un vehemente llamado a la acción, instando a todos a reafirmar su compromiso con la diversidad y resaltando que ninguna persona con autismo debe quedarse atrás. A través de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la ONU ha defendido firme y constantemente los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad, afirmando el principio de los derechos humanos universales.
Este día representa, por tanto, una oportunidad esencial para reflexionar sobre las acciones necesarias para mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, facilitando su plena participación en la sociedad y asegurando que puedan llevar una vida significativa y plena.