Sillas de oficina: qué requisitos deben cumplir si vas a pasar más de 8 horas por el teletrabajo

sillas de oficina
Fuente: Pixabay

Desde que la pandemia estalló en España, han sido muchas las personas que han convertido su casa en su oficina de trabajo. Algunos han probado y están encantados con el teletrabajo. De hecho, es posible que hasta hayas creado una pequeña oficina o despacho en tu hogar. Pero, uno de los elementos más importantes es, sin duda, las sillas de oficina. Porque, ¿cuántas horas pasas en ella?

Cuando tienes que estar trabajando sentado muchas horas, y muchos días a la semana, tu cuerpo se resiente. Al cabo de unas horas te puedes sentir incómodo, acabar con dolor de espalda, tener problemas de lumbares… o peor aún, que esos problemas vayan hacia tu trasero o hacia las piernas. Por eso es tan importante el encontrar sillas de oficina que de verdad merezcan la pena. Pero, ¿cómo encontrarlas?

Las claves para elegir sillas de oficina que de verdad te sirvan para el teletrabajo

sillas de oficina
Fuente: Pixabay

Una jornada de teletrabajo es como una jornada laboral. De hecho, algunos opinan que es incluso más dura y por más tiempo que el trabajo. Y es posible que no le falten razón.

Normalmente, una silla de oficina viene con la recomendación de no usarse más de X horas, ya que pasa a ser incómoda y no es adecuada ni para la espalda ni para el resto de tu cuerpo. Sin embargo, es posible que nunca antes te hayas fijado en ese pequeño detalle (y sin embargo tan importante). Pero no solo tienes esa clave, en realidad hay más.

La limitación de uso de las sillas de oficina

Como te decíamos antes, muchas sillas te avisan de cuántas horas máximo deberías usarlas al día para no sentirte incómodo con ellas. La mayoría son de entre 4 y 6 horas, mientras que otras pueden llegar fácilmente a las 8 horas.

Más allá de las 8 horas son las que se consideran grandes marcas de calidad porque ofrecen una protección de todo tu cuerpo. Pero también llegan a ser las más caras.

Ergonomía ante todo

Imagina que tienes montones de sillas donde elegir. Realmente es así ya que cuando vas a una tienda tienes cientos de ellas. El problema es que sentarte 2-3 minutos en cada una de ellas no te va a ayudar a decantarte por una porque todas son cómodas en ese tiempo.

Ahora bien, no podemos comparar una silla de oficina que solo te cubra media espalda, que no tenga reposabrazos, con una que llegue hasta el cuello y cuente con ese accesorio. ¿Por qué? Pues porque estamos viendo que el espaldar llega hasta el cuello, con lo que protege toda la espalda y puedes descansarla en ella. También los brazos quedan protegidos ya que, si te cansas, estos no van a quedar colgando a los lado (ni tampoco tirarán de ti para que te encorves).

Ruedas sí… y no

Las ruedas en las sillas de oficina son muy funcionales. Siempre y cuando estas no te distraigan. Por eso es que, dependiendo de si te cuesta concentrarte o no, debes considerar el que disponga de ellas.

Si las tiene, podrás moverte con más rapidez, sin que la silla chirríe ni tampoco raye el suelo. Pero al mismo tiempo eso puede hacer que te distraigas si eres de los que no deja de moverse, y sí, también puede rayar el suelo con el tiempo salvo que uses protecciones para ello.

Sillones de oficina, sillas de oficina de gaming o sillas ergonómicas

En el mercado te vas a encontrar con tantas denominaciones que puedes abrumarte con todas ellas. Pero lo cierto es que va a depender del uso que le des a las sillas de oficina que quieras. Por ejemplo:

Si buscas pasar muchas horas con el teletrabajo, entonces deberías escoger una silla que te permita estar, como mínimo, 6 horas en ella sin que tu cuerpo se resienta. En este caso, te recomendamos las sillas gaming y las ergonómicas.

sillas de oficina
Fuente: Pixabay

Vigila el material de las sillas de oficina

No porque vayan a ser endebles o se rompan fácilmente, que también, sino en realidad te hablamos del material con que está hecho el asiento y espaldar. Porque, imagina que estás en pleno verano y tienes un sillón de cuerpo. O de piel. En invierno genial, porque hasta te dará calorcito. Pero, ¿y en verano? Acabarás asado y pegado a ese sillón aunque solo te sientes 10 minutos. Y será desagradable conforme las horas pasen.

Por eso, nuestra recomendación es que busques un material resistente pero que en sí mismo no dé calor.

Que pueda personalizarse

Con esto nos referimos al hecho de que puedas ponerla a tu gusto, tanto el espaldar como los reposabrazos, altura, etc. Puede parecer una tontería, pero lo cierto es que todo eso ayuda a la ergonomía y a que la silla se adapte a ti, y no al contrario.

De hecho, ese es el principal problema de muchas sillas de oficina, el hecho de que estas no se adaptan al usuario sino que le fuerzan a mantener una postura o una forma que, para su cuerpo, no es la ideal.