7 ideas para el cabecero de tu cama

Cuando entras en un dormitorio, el centro de atención siempre suele ser la cama. Y junto a ella, está el cabecero.

El cabecero de tu cama es el protagonista

De un tiempo a esta parte, se ha puesto de moda no tener uno, pero sabemos que los cabeceros no son solo meros accesorios, también ayudan a que puedas echarte sobre ellos y estés más cómodo, a que protejan esa zona de la pared de la fricción que generas (y así la pintura dure más y no se vea apagada al poco tiempo), y sobre todo a darle más protagonismo a la cama.

Por eso, hoy hemos pensado en darte algunas ideas para crear uno, si aún no lo tienes; o en cambiarlo de una manera que le dé un aspecto totalmente diferente a tu habitación. ¿Te animas?

1. Un cabecero con láminas

¿Por qué los cabeceros tienen que ser todos iguales? Te proponemos que hagas un cabecero con láminas, pósteres o tu cuadro favorito. Eso sí, la cama ha de estar pegada a la pared para hacer eso. Pero harás que la atención se centre en ese punto (y recuerda que el foco de atención en un dormitorio está en la cama).

2. Un cabecero reciclado

Por ejemplo, con un palet. De hecho, está muy de moda utilizar los palets para crear cabeceros. Lo único que necesitas es encontrar uno que esté bien (o un par de ellos si tu cama es grande). Después, te recomendamos que lo lijes y lo pintes de un color (o colores) que combinen bien con la decoración de tu habitación. Seguro que queda original y además habrás reciclado un elemento que no se habría usado para otra cosa.

3. Un cabecero con almacenaje

Si tienes una habitación que te pareja pequeña porque no puedes guardar nada, o enseñar nada, ¿qué tal un cabecero que te permita tener un poco de repisa y también guardar cosas en su interior? Pues sí, es posible. Y muy sencillo de hacer.

Lo único que debes saber es que el cabecero va a tener volumen porque tendrá un hueco entre sus dos lados donde puede entrar, a modo de corredera, una estantería estrecha. Así, cuando quieras algo solo tendrás que tirar de un asa y sacar esa estantería, cogerla y volver a guardarla.

No te preocupes por el espacio, siempre se puede hacer que la estantería sea cortita o larga dependiendo de que puedas abrir más o menos. Y como queda ese hueco, te permitirá tener una repisa. Funcional, ¿verdad?

4. Cabecero con papel pintado

Si eres de las que le gusta el papel pintado te vamos a proponer algo: usarlo en un cabecero. Puedes ahorrarte unos euros comprando un cabecero sencillo e incluso sin color. Y después solo tienes que buscar el papel pintado que más te guste (o varios de ellos) y crear tu propio diseño. Seguro que queda más a tu gusto que cualquier otro que puedas comprar en una tienda.

5. Cabecero con scrapbooking

Otra opción que ahora está muy de moda es usar el scrapbooking para decorar el cabecero, ¿sabes a lo que nos referimos?

Sería coger trozos de papel, pegatinas y celo decorado (llamado washi tape) y formar con todo ello un cabecero completamente único porque vas a crear tu diseño. Es muy parecido a lo anterior, pero usando muchos otros elementos que pueden divertir.

De hecho, para un cabecero infantil es una idea increíble. Pero para uno de adultos, escogiendo accesorios más elegantes, va a quedar muy bien. Te lo aseguramos.

6. Un cabecero con libros

Si eres amante de los libros, este cabecero te gustará y te dolerá al mismo tiempo. Pero no podrás negar que no es bonito.

Por un lado te gustará porque se trata de utilizar los libros como tu propio cabecero. Lo único que tendrías que hacer es abrirlos, normalmente por la mitad, y clavarlos en un panel, uno al lado de otro, hasta completar tu cabecero.

Por otro lado, decimos que te dolerá por el hecho de que esos libros deben quedarse ahí y porque además vas a pegarlos y a clavarlos para que no se vayan a caer.

Para conseguir que te duren mucho, puedes plastificarlo o aplicar algún producto que ayude a fijar las hojas y a que estas no se deterioren.

7. Cabecero con ramas

Pues sí, otra opción es hacerte con unas ramas o troncos no demasiado gruesos y usarlos creando tu propio diseño. Puedes, por ejemplo, unirlos con cuerdas y sujetarlas más arriba, como si lo que hubieras hecho se sostuviera desde arriba creando la sensación de que la cama es como un lugar íntimo y natural.

Un añadido, ¿y si colocas hojas y flores de colores? Le darás un toque mucho más bonito.

Ahora solo queda que te decantes por uno y empieces a hacerlo. No te llevará mucho tiempo y el resultado hará que no quieras apartar tu mirada de él.