Las agencias de ayuda humanitaria han emitido una grave advertencia sobre la inminente suspensión de operaciones de la mayoría de sus organizaciones socias en Gaza y Cisjordania. Esta alarmante situación es consecuencia de la exigencia del gobierno israelí, que demanda a estas entidades que proporcionen información confidencial sobre sus empleados palestinos, una medida que se presentó el 9 de marzo.
El Equipo Humanitario de País en los Territorios Palestinos Ocupados, compuesto por organismos de la ONU y más de 200 ONG locales e internacionales, ha señalado que, sin una intervención urgente, la mayoría de las ONG internacionales podrían ser eliminadas de su registro para el 9 de septiembre. Esta cancelación forzada obligaría al retiro del personal internacional y detendría la asistencia humanitaria crucial que tanto necesitan los palestinos.
Aunque algunas agencias de la ONU continúan operando en la región, la cooperación entre las ONG internacionales y locales es vital. Las primeras no solo aportan recursos económicos, sino también suministros y apoyo técnico fundamental para alcanzar a las comunidades más vulnerables.
La posible interrupción de estas operaciones genera una preocupación profunda. Según el Equipo Humanitario, la suspensión privaría a numerosas comunidades de abastecimientos esenciales como alimentos, atención médica y refugio. Las organizaciones que no se han registrado bajo el nuevo sistema ya enfrentan severas restricciones en su capacidad para enviar ayuda, incluyendo 29 solicitudes recientes para entregar suministros a Gaza que han sido denegadas.
La política implementada por Israel está complicando la entrega de asistencia vital, afectando especialmente a grupos vulnerables como mujeres, niños, ancianos y personas con discapacidad, aumentando así su exposición a abusos. Las agencias de socorro han instado a las autoridades israelíes a reconsiderar esta exigencia, argumentando que obstaculizar su labor vulnera el derecho internacional, en un contexto donde se registran muertes por inanición y la amenaza de hambruna se agudiza en Gaza.
Además, la situación en la región se ha vuelto aún más trágica tras el vuelco de un convoy de ayuda, que dejó al menos 20 muertos y decenas de heridos. Este incidente pone de relieve la desesperación de la población por recibir asistencia. La Oficina de Asuntos Humanitarios ha informado que el 90% de la ayuda que ha llegado a Gaza desde el 20 de julio ha sido saqueada o dispersada entre multitudes hambrientas, lo que ha hecho que las condiciones en los puntos de distribución sean críticas. Según informes recientes, miles de muertes y heridas se han producido durante los intentos de la población por acceder a la ayuda humanitaria, que se ha convertido en un riesgo mortal por la desesperación que la rodea.





