La coordinadora adjunta de la ONU para Ayuda de Emergencia, Joyce Msuya, ha alertado sobre la grave crisis humanitaria en Ucrania durante una reciente sesión del Consejo de Seguridad. Msuya enfatizó que «no queda ya lugar seguro en el país», subrayando el uso indiscriminado de armas explosivas en áreas pobladas, incluyendo misiles de largo alcance y drones, lo que agrava el sufrimiento de la población civil.
En su informe, Msuya reveló que cerca de trece millones de personas requieren asistencia urgente. Sin embargo, la falta de financiamiento ha limitado drásticamente la ayuda, permitiendo que solo una pequeña parte de los afectados reciba el apoyo necesario. La situación es especialmente crítica para las mujeres y niñas desplazadas, quienes enfrentan peligros considerables en su búsqueda de seguridad.
La coordinadora también destacó que el uso de minas antipersonal continúa comprometiendo la vida y los medios de subsistencia de los civiles, a pesar de las prohibiciones internacionales. La reciente decisión del presidente ucraniano de retirarse de la Convención sobre minas antipersonal ha suscitado preocupación, ya que muchos consideran que la necesidad de seguridad no puede validar la violación del derecho internacional humanitario.
A lo largo de las últimas semanas, ciudades como Kiev y Odesa han padecido ataques significativos, mientras que las regiones occidentales del país también han sido blanco de bombardeos intensos. Msuya mencionó incidentes recientes, incluyendo un ataque a una estación de metro en Kiev, donde se encontraban refugiados, y el bombardeo de una maternidad en Járkov, que dejaron numerosas víctimas.
Desde el inicio del conflicto, se ha informado de que al menos 13.580 civiles, incluidos 716 niños, han perdido la vida, y más de 34.000 han resultado heridos, según los datos de la ONU. La violencia contra la población civil se ha vuelto insostenible, como insistió el subsecretario general de Asuntos Políticos para Europa y Asia Central, Miroslav Jenca. Este último también expresó su preocupación por informes de víctimas civiles en Rusia debido a ataques con drones ucranianos, aunque la ONU no ha podido verificar estos casos de forma independiente.





