Compromisos Climáticos: Insuficiencia ante el Calentamiento Global

María MR

Los nuevos compromisos climáticos de los gobiernos han logrado una reducción leve en el aumento de la temperatura global en este siglo, pero aún así dejan al mundo expuesto a una intensificación de los riesgos y daños climáticos. Esta alarmante conclusión se deriva del último Informe sobre la Brecha de Emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicado recientemente, justo antes de la conferencia climática COP30 que tendrá lugar en Belém, Brasil.

Desde la adopción del Acuerdo de París, los líderes mundiales se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura media global muy por debajo de los 2°C respecto a los niveles preindustriales, y preferiblemente dentro del umbral de 1,5°C. Sin embargo, casi una década después, las proyecciones indican que con los planes actualmente en acción, el aumento de la temperatura podría situarse entre 2,3 y 2,5 °C. Esto representa una leve mejora con respecto a las estimaciones del año pasado, que eran de entre 2,6 y 2,8 °C.

Las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), que describen los esfuerzos de los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, siguen mostrando un progreso limitado. Hasta ahora, solo 60 partes, menos de un tercio de los países, presentaron nuevas contribuciones antes de finales de septiembre. Las políticas actuales sugieren un incremento de 2,8 °C, mejorando desde los 3,1 °C proyectados en 2022.

El PNUMA también ha señalado que las actualizaciones metodológicas han contribuido en parte a estas mejoras, aunque la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París podría contrarrestar cualquier avance, lo que indica que las nuevas contribuciones han sido apenas efectivas. Para alinearse con las metas del acuerdo, se requieren reducciones anuales de emisiones del 35% y hasta un 55% en comparación con 2019.

El informe advierte que es probable que la temperatura global supere los 1,5 °C, al menos temporalmente, lo que resultaría difícil de revertir. Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, destacó que si bien los planes climáticos nacionales han tenido algunos logros, siguen siendo insuficientes. Es urgente que se realicen recortes de emisiones de manera rápida y decisiva, en un contexto geopolítico cada vez más complejo.

Además, el informe hace un llamado a la aceleración en las reducciones de emisiones para intentar mantenerse por debajo del umbral de 1,5 °C para 2100. Cada fracción de grado evitada podría reducir significativamente los daños e impactos en la salud que afectan a todas las naciones, especialmente a las más vulnerables. La comunidad internacional tiene la capacidad de acelerar la acción climática, ya que existen tecnologías probadas que pueden facilitar grandes reducciones en las emisiones, como la energía eólica y solar.

Andersen enfatizó que este es el momento para que los países se comprometan plenamente e inviertan en un futuro más sostenible mediante acciones climáticas ambiciosas, que no solo beneficien al medio ambiente, sino que también generen crecimiento económico, empleos y seguridad energética.