Crisis Humanitaria Devastadora en Afganistán Tras el Terremoto

María MR

El terremoto en Afganistán ha causado una devastación sin precedentes, afectando a cientos de miles de personas en regiones remotas que ya lidiaban con las secuelas de años de conflicto. La ONU ha reportado que más de 2200 personas han perdido la vida y más de 3640 resultaron heridas tras el sismo de magnitud 6.0, con las provincias de Kunar y Nangarhar como las más impactadas. En estas zonas, al menos 6750 viviendas han sido destruidas, lo que deja a muchas familias sin hogar.

Tom Fletcher, titular de Ayuda de Emergencia de la ONU, ha advertido sobre el grave costo de los recortes en financiamiento destina a la ayuda humanitaria, los cuales han paralizado servicios esenciales en salud y nutrición. Además, la falta de recursos ha dificultado la operación de aeronaves cruciales para las comunidades aisladas y ha obligado a muchas agencias de asistencia a reducir su presencia en el país. Sin embargo, tras un desembolso de diez millones de dólares del Departamento de Asuntos Humanitarios, los equipos de la ONU han comenzado a responder a la crisis.

La situación se complica aún más debido a réplicas del terremoto que han aumentado la inquietud entre los sobrevivientes. Muchos de ellos se encuentran en campamentos temporales con recursos limitados y enfrentan traumas emocionales severos, como insomnio y estrés agudo, exacerbados por la escasez de profesionales en salud mental. Las mujeres, además, enfrentan dificultades adicionales para acceder a atención médica, ya que muchas necesitan la compañía de un tutor masculino para poder desplazarse, lo que limita aún más su acceso a servicios necesarios.

Las condiciones en los refugios temporales son alarmantes, con un alto riesgo de brotes epidémicos. Se han reportado casos de diarrea acuosa aguda, dengue y malaria, lo que presiona un ya frágil sistema de salud. Actualmente, solo hay cuatro hospitales operativos en las áreas más afectadas, y uno de ellos ha atendido a 895 pacientes heridos desde el inicio del desastre.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha intensificado su respuesta al desplegar equipos médicos móviles en áreas remotas, ofreciendo consultas y atención materno-infantil. Sin embargo, la OMS enfrenta un déficit de financiamiento crítico de al menos cuatro millones de dólares, amenazando la continuidad de estas actividades vitales. Ante esta situación alarmante, la organización ha hecho un llamado urgente a la comunidad internacional para que refuerce su apoyo.