Con el fin de las vacaciones, millones de conductores están regresando a su rutina diaria, reanudando los desplazamientos urbanos y trayectos al trabajo. Sin embargo, tras semanas de viajes largos y altas temperaturas, es fundamental recordar que los vehículos también necesitan una revisión para asegurar su buen funcionamiento.
Un mantenimiento adecuado después del verano no solo ayuda a prevenir averías inesperadas, sino que es esencial para garantizar la seguridad en la conducción. La insurtech Prima Seguros, especializada en automoción, destaca cuatro áreas clave que los conductores deberían comprobar antes de regresar a la normalidad.
En primer lugar, es crucial revisar el estado de los neumáticos y su presión. Durante la época estival, los neumáticos se ven sometidos a condiciones exigentes, incluyendo una mayor carga y altas temperaturas. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), aproximadamente un 5% de los vehículos en circulación presenta defectos graves en las ruedas. Por ende, es necesario verificar la profundidad del dibujo, la ausencia de deformaciones y que la presión se ajuste a las recomendaciones del fabricante. Circular con una presión incorrecta no solo incrementa el consumo de combustible, sino que también compromete la seguridad del vehículo.
En segundo lugar, la batería merece especial atención. El calor extremo y el uso intensivo de sistemas eléctricos como el aire acondicionado pueden haber afectado su rendimiento, sobre todo si ya es un componente antiguo. Si al arrancar el coche se nota lentitud o se producen fallos en los sistemas eléctricos, es aconsejable visitar un taller para realizar una evaluación antes de que surja un problema mayor.
Otro aspecto vital es la revisión de los niveles de líquidos esenciales, como el aceite del motor, líquido refrigerante, limpiaparabrisas y líquido de frenos. En regiones costeras, la humedad y la sal pueden acelerar el desgaste de diversos componentes, por lo que es recomendable hacer una evaluación más minuciosa al regresar de vacaciones.
Por último, la atención al sistema de frenos y a la suspensión es igualmente crucial. Cualquier vibración al frenar, chirridos o pérdida de sensibilidad puede indicar desgaste. La suspensión puede verse afectada si el automóvil ha estado cargado o ha circulado por carreteras irregulares. Una revisión preventiva en estas áreas puede ayudar a evitar sorpresas desagradables y garantizar una conducción más estable y segura.
Realizar estas comprobaciones no solo es una cuestión de mantenimiento, sino una responsabilidad fundamental para la seguridad de todos en la carretera.





