Cerca de un millón de personas en la Franja de Gaza se encuentran sin opciones seguras, según alertas de agencias de la ONU y más de 200 organizaciones no gubernamentales que operan en los territorios palestinos ocupados. La situación ha empeorado recientemente debido al aumento de las operaciones militares de Israel en la Ciudad de Gaza, lo que ha obligado a muchos residentes a evacuar hacia el sur.
El equipo humanitario ha destacado que, hace dos semanas, se confirmaron condiciones de hambruna en la región, denunciando la insuficiencia de la llamada «área humanitaria» establecida por Israel, que carece de servicios básicos para los desplazados. Tanto el norte como el sur de Gaza no garantizan seguridad para las familias que intentan huir, enfrentándose a costos prohibitivos y a la necesidad de transitar por carreteras en mal estado. Muchas familias se ven forzadas a dormir a la intemperie o en refugios saturados, lo que incrementa su vulnerabilidad.
Los alertas sobre la inminente destrucción de la Ciudad de Gaza han hecho sonar alarmas urgentes. El equipo humanitario ha instado a la comunidad internacional a actuar de inmediato, subrayando que esta catástrofe es el resultado de decisiones provocadas y que todos tienen un papel en la responsabilidad de la situación.
En otro panorama, Irán y el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) han suscrito un acuerdo para reanudar la cooperación en el ámbito nuclear, incluyendo modalidades para reanudar las inspecciones de las centrales nucleares de Irán. Este pacto, anunciado tras una reunión entre el ministro de Relaciones Exteriores iraní y el director general del OIEA, se considera un «paso importante» hacia una mayor transparencia en las actividades nucleares del país.
Adicionalmente, un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha revelado que las Américas son la única región del mundo donde las tasas de suicidio están en aumento, con un alarmante incremento del 17% desde el año 2000. En 2021, más de 100,000 personas en la región se quitaron la vida, motivo por el cual la OPS ha lanzado una iniciativa para revertir esta tendencia preocupante.
Finalmente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha alertado que la obesidad infantil ha alcanzado niveles récord, superando por primera vez al bajo peso como la forma más común de malnutrición entre niños y adolescentes. Actualmente, uno de cada diez niños en el mundo vive con obesidad, una cifra que se ha triplicado en comparación con hace más de dos décadas. La agencia atribuye esta epidemia a la fácil disponibilidad de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas, que han desplazado opciones más saludables.





