Con la llegada del verano, las playas y piscinas están repletas de actividades, pero esta temporada también incrementa el riesgo de ahogamientos. En 2022, la Unión Europea registró 4.810 muertes por ahogamientos y sumersiones, lo que supone una disminución de 194 casos en comparación con el año anterior, resultando en una caída del 3,9%. Esta mejora se traduce también en una reducción en la proporción de muertes por ahogamiento dentro del total de fatalidades accidentales, que bajó del 3,1% en 2021 al 2,8% en 2022, alcanzando la cifra más baja desde que se comenzaron a recopilar datos en 2011, cuando este tipo de incidentes representaban el 4,2%.
Analizando los datos por países, Francia lidera la lista con un total de 784 muertes, lo que representa el 16,3% del total en la UE. A continuación se encuentran Alemania con 542 muertes, Polonia con 535, Rumania con 472 y España con 449. Por el contrario, los estados con las cifras más bajas de muertes son Luxemburgo (1), Malta (3), Chipre (13) y Eslovenia (25).
Como en años anteriores, las muertes por ahogamiento afectaron de manera desproporcionada a los hombres en comparación con las mujeres. En 2022, esta tendencia se mantuvo en la mayoría de los países de la UE, aunque en Eslovenia la diferencia fue menos significativa, con 14 hombres y 11 mujeres fallecidos. En Luxemburgo, el único caso reportado fue el de un hombre.
La llegada del calor estival hace necesario estar alerta respecto a los peligros que conlleva el agua, incluso cuando las cifras indican una tendencia a la baja. Sin embargo, las estadísticas siguen representando un grave riesgo para la vida de muchas personas.





