El 75% de las Marcas en Franquicia se Encuentran en Etapas Iniciales y de Desarrollo

María MR

La franquicia en España se presenta como un sector dinámico y en constante crecimiento, según el último informe de Tormo Franquicias Consulting. En la actualidad, el 44% de las empresas franquiciadoras se sitúan en la fase de inicio, y si se suman aquellas en fase de desarrollo, el total asciende a 1.103 marcas, representando el 75% del conjunto de la industria. Sin embargo, estas enseñas enfrentan un crecimiento limitado, alcanzando apenas las 10.000 unidades, lo que equivale a un 12% del total de establecimientos franquiciados en el país.

Por el contrario, las 204 marcas plenamente expandidas dominan la investigación con 67.344 unidades, constituyendo el 79% deltotal. Esta situación evidencia una notable polarización en el sector, donde las marcas consolidadas generan mayor confianza entre los inversores. El informe destaca cuatro fases en la expansión de franquicias: inicio, crecimiento, desarrollo y expansión, lo que refleja no solo un camino de evolución claro, sino también los desafíos inherentes a cada etapa.

La creciente polarización en el sector plantea un cambio en la dinámica de crecimiento. Las franquicias emergentes deben adaptarse a un entorno más competitivo, donde los inversores son cada vez más exigentes y la profesionalización de la gestión se vuelve crucial. Preguntas sobre la disminución de la demanda de franquicias y cómo competir eficazmente suelen surgir entre los nuevos emprendedores.

A pesar de estos desafíos, se prevé un crecimiento sostenido del sistema franquiciador. Las nuevas marcas aportan innovación y frescura al mercado, mientras que las consolidadas aseguran su liderazgo y amplían su presencia, tanto a nivel nacional como internacional. El verdadero reto para las enseñas emergentes radica en diferenciarse, profesionalizar su gestión y generar confianza en los inversores para avanzar hacia fases de desarrollo más avanzadas.

En conclusión, el sector de la franquicia en España refleja un equilibrio dinámico entre madurez y renovación, convirtiéndose en uno de los motores más relevantes del emprendimiento en la economía actual.