En 2022, la Unión Europea presentó un escenario complejo en cuanto a la distribución y demografía de los médicos en ejercicio. Aproximadamente 1,83 millones de profesionales estaban activos en el sector, con más de 481.000 de ellos desempeñándose como médicos generalistas. Estos especialistas son fundamentales en la atención médica, ya que ofrecen servicios integrales para una variedad de problemas de salud, sin limitarse a una especialidad concreta.
Los Países Bajos se destacaron en este contexto, liderando la lista con una impresionante ratio de 183,4 médicos generalistas por cada 100.000 habitantes. Por detrás, Irlanda alcanzó una cifra de 174,1, seguida de Austria con 146,1 y Chipre con 137,7. En contraste, aunque Portugal reportó un alto número de médicos licenciados —304,3 por cada 100.000 habitantes— es fundamental aclarar que esta cifra no se refiere exclusivamente a médicos generalistas, lo que complica la posibilidad de una comparación directa entre los países.
El panorama cambia drásticamente al observar a Grecia, que mostró la tasa más baja con solo 45,8 médicos licenciados por cada 100.000 habitantes. Bulgaria ocupó el segundo lugar con 59,8, seguido por Suecia con 62,2 y Eslovenia con 68,8. Hungría se situó muy cerca, con una proporción de 68,9 médicos por cada 100.000 habitantes.
Perspectivas preocupantes surgen al considerar la edad de los médicos en ejercicio. En 12 países miembros de la UE, se constató que más del 40 % de los médicos tenían 55 años o más. Alemania ocupó el primer puesto en términos de médicos con edades entre 55 y 64 años, alcanzando un 36,1 %, seguida de Bulgaria con un 33,9 % y Letonia con un 27,4 %. Italia, por su parte, lideró en la categoría de médicos de 65 años o más, con un alarmante 26,7 %, siendo seguida por Hungría (22,4 %) y Estonia (22,3 %).
Sin embargo, en un contraste notable, Malta emergió como el país con la mayor proporción de médicos jóvenes, alcanzando un 46,1 % de profesionales en las franjas de menor edad, seguido por Rumanía con un 34,6 % y los Países Bajos con un 29,7 %. Esta tendencia plantea un desafío significativo para los sistemas de salud de los estados miembros, que deben tener en cuenta no solo la cantidad de médicos, sino también su experiencia y edad, para poder satisfacer de manera efectiva las necesidades de salud de su población.




