La situación en Sudán del Sur ha alcanzado niveles alarmantes, según lo señalado recientemente por Jean-Pierre Lacroix, secretario general adjunto de la ONU para Operaciones de Paz. En una sesión del Consejo de Seguridad, Lacroix afirmó que el proceso de paz se encuentra en su momento más frágil desde la firma del Acuerdo Revitalizado. Advirtió que más de una década de logros en la presencia internacional podría desmoronarse ante el incremento violento y una crisis humanitaria en expansión, sumado a las tensiones políticas internas.
En los últimos tres meses, han aumentado las violaciones al alto el fuego, así como los bombardeos y enfrentamientos entre los signatarios del pacto. La destitución unilateral de líderes opositores en el gobierno transicional ha socavado los pilares de inclusión y reparto de poder sobre los que se cimenta el acuerdo. La detención y juicio del primer vicepresidente Riek Machar y otros líderes del Movimiento de Liberación Popular en Oposición han intensificado la polarización política, lo que podría llevar a una reactivación del conflicto si no se asegura un proceso judicial transparente.
El panorama humanitario se muestra desolador. Más de 7,5 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda, con 28,000 cerca de la hambruna. Las inundaciones han desplazado a más de un millón de personas y la guerra en Sudán continúa enviando refugiados a este país ya colapsado. Además, la Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS) enfrenta recortes financieros que amenazan su operatividad, lo que ha llevado al cierre de bases y a la repatriación de personal.
Lacroix subrayó que, a pesar de que Sudán del Sur tiene la capacidad de encontrar un camino hacia la paz, el tiempo se está agotando. En línea con sus apreciaciones, Sima Sami Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, manifestó que la situación es crítica, especialmente para mujeres y niñas que son las más afectadas por el conflicto y la inseguridad alimentaria. Desde abril de 2023, más de 1,2 millones de personas han cruzado la frontera desde Sudán, complicando aún más la entrega de ayuda humanitaria.
Bahous destacó que las mujeres enfrentan violencia sexual, secuestros y hambre, con 2,7 millones en riesgo de violencia de género. En 2024, la ONU ha documentado 260 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto, la cifra más alta en el estado de Ecuatoria Occidental. La directora de ONU Mujeres criticó los recortes financieros que amenazan el trabajo de las misiones de paz y programas humanitarios, recordando un incidente reciente en Warrap donde la intervención de cascos azules evitó el secuestro de cien alumnas de un colegio.
A siete años del Acuerdo de Paz, el progreso sigue estancado, con elecciones pospuestas, reformas constitucionales incompletas y cuotas de género incumplidas. Bahous exigió al Consejo de Seguridad que mantenga el financiamiento y la perspectiva de género en sus resoluciones, subrayando que el liderazgo de las mujeres es fundamental para alcanzar una paz sostenible.





