La llegada del otoño y el cambio de hora son factores que impactan en los ritmos biológicos, lo que puede debilitar nuestro organismo frente a infecciones comunes. En este contexto, el Dr. Richard Allison, destacado nutricionista y exdirector de Nutrición Deportiva del Arsenal Football Club, ha compartido recomendaciones valiosas para mantenernos saludables durante esta temporada.
El cambio de horario trae consigo noches más largas y una disminución en la luz solar, afectando tanto el estado de ánimo como el sistema inmunológico. La combinación de temperaturas más bajas y la reducción de luz puede resultar en fatiga y aumentar la vulnerabilidad a enfermedades estacionales como resfriados y gripe. Pese a que un estudio revela que el 76% de los españoles entiende la función de su sistema inmunitario, un estilo de vida acelerado y la falta de descanso pueden comprometer su efectividad.
El Dr. Allison enfatiza la relevancia de cuidar el bienestar emocional y adoptar hábitos saludables. Implementar una dieta equilibrada, asegurarse de obtener suficiente descanso y practicar ejercicio de manera regular son prácticas que ayudan a enfrentar mejor los desafíos físicos y emocionales del otoño.
En particular, la disminución de horas de luz puede desincentivar el ejercicio, pero el especialista aconseja aprovechar al máximo la luz natural durante las horas diurnas. Salir a realizar actividades al aire libre en la mañana o al inicio de la tarde no solo ayuda a regular el reloj biológico, sino que también alimenta la producción de vitamina D y serotonina, esenciales para el equilibrio emocional.
Además, el ejercicio en climas frescos tiene beneficios adicionales. Con menos estrés térmico, el cuerpo puede mostrar mayor resistencia y experimentar menos deshidratación. También se estima que el gasto calórico es mayor al ejercitarse en temperaturas más bajas, ya que el cuerpo trabaja más para mantener su temperatura interna.
El cambio de hora también afecta los patrones de sueño y el apetito. Por ello, mantener horarios regulares para las comidas puede ayudar a sincronizar el organismo con el nuevo ritmo diario, mejorando la digestión y la calidad del sueño.
La calefacción, más utilizada durante los meses fríos, reduce la humedad del aire, lo que puede irritar las membranas mucosas y aumentar la susceptibilidad a infecciones. Para contrarrestar esto, se recomiendan humidificadores, que ayudan a restaurar la humedad y aliviar la irritación.
A medida que la exposición solar disminuye, los niveles de vitamina D pueden verse perjudicados. Por lo tanto, el Dr. Allison sugiere considerar suplementos de vitamina D y multivitaminas para asegurar un nivel adecuado, lo que favorece el sistema inmunológico.
El nutricionista también aconseja incluir en la dieta alimentos que fortalezcan el sistema inmunológico y mejoren el estado de ánimo. Entre ellos se encuentran las coles fermentadas, la cúrcuma, el ajo, los hongos, el jengibre, las nueces de Brasil, las bayas de saúco, las ostras, el chocolate negro y el kéfir. Estos alimentos no solo aportan beneficios físicos, sino que también contribuyen al bienestar emocional.
A través de una combinación adecuada de hábitos sanos y una alimentación equilibrada, se puede enfrentar el otoño con mayor eficacia, fortaleciendo las defensas del organismo y mejorando el estado de ánimo.





