En España, la desinformación en temas de ciencia y salud ha alcanzado niveles alarmantes, resaltando la necesidad de estrategias efectivas para combatirla. Un estudio reciente de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT) revela que más de uno de cada cuatro españoles ha sido expuesto a información errónea en estos ámbitos, siendo las redes sociales el principal canal de difusión de esta problemática.
Ante esta situación, Pfizer España ha organizado la tercera edición de la iniciativa ‘Esto es ciencia, no ficción’, bajo el lema ‘La lucha contra la desinformación, fortaleciendo la confianza en la ciencia’. El evento reunió a reconocidos expertos en divulgación, periodismo y comunicación científica, como David Botello, Marc Amorós y Laura Chaparro, quienes ofrecieron herramientas para transmitir información precisa y accesible.
El contexto actual es preocupante; según el Reuters Institute Digital News Report, un 58% de los ciudadanos expresa inquietud sobre la veracidad del contenido que se encuentra en internet. Además, el 51% de los científicos ha sufrido ataques en redes sociales al compartir información científica, lo que ha llevado a más del 16% a abandonar su labor divulgativa.
En su intervención, David Botello abordó cómo el control del relato ha sido utilizado históricamente por el poder para influir en la opinión pública, presentando ejemplos que van desde el antiguo Egipto hasta los conflictos entre Edison y Tesla. Para Botello, entender estas manipulaciones es esencial para hacer frente a la desinformación contemporánea.
Marc Amorós, por su parte, señaló que las noticias falsas han dejado de ser casos aislados y se han institucionalizado en un sector que prioriza el impacto emocional sobre la verdad, complicando la construcción de consensos sociales. Laura Chaparro destacó la importancia de los medios de comunicación y de la ciudadanía en esta lucha, haciendo hincapié en la alfabetización mediática como una herramienta clave para evaluar la veracidad de la información.
El evento finalizó con un diálogo abierto sobre las consecuencias de la desinformación en la salud pública y las decisiones de los ciudadanos. Los participantes reflexionaron sobre la urgente necesidad de promover el acceso a información rigurosa y confiable, un paso fundamental para fortalecer una sociedad más informada y preparada para enfrentar los desafíos actuales.





