Fortalecimiento del Control Vectorial ante el Chikungunya y la Expansión del Oropouche en América Latina

Silvia Pastor

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha lanzado una alerta epidemiológica ante brotes localizados de chikunguña y la circulación sostenida del virus Oropouche en varios países de las Américas. En este contexto, se advierte que la simultaneidad de arbovirosis podría aumentar el riesgo de complicaciones y fallecimientos, especialmente en las poblaciones más vulnerables.

Los brotes de chikunguña han impactado con mayor intensidad a Sudamérica, destacándose Bolivia, Brasil y Paraguay como las naciones más afectadas, además de algunas regiones del Caribe. Hasta el 9 de agosto, se han reportado más de 212,000 casos sospechosos y 110 muertes en 14 países, con más del 97% de las infecciones concentradas en América del Sur. Aunque esto representa una disminución en comparación con 2024, los focos de infección aún persisten.

La OPS ha identificado la presencia de dos genotipos del virus chikunguña: el asiático y el de África oriental-central-meridional. Este último ha sido detectado en al menos cuatro países, lo que genera inquietud sobre su posible adaptación y las dinámicas de transmisión que podría implicar.

Por su parte, el virus Oropouche, que se transmite principalmente por el jején Culicoides paraensis, ha mostrado una notable expansión geográfica. En los primeros siete meses de 2025, más de 12,700 casos confirmados han sido reportados en once países, incluyendo casos autóctonos en Brasil, Colombia, Cuba, Panamá, Perú y Venezuela. Este virus, que tradicionalmente se había limitado a la región amazónica, ha alcanzado áreas que nunca antes habían sido afectadas, destacando así la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y entomológica.

Ambos virus no cuentan con tratamientos específicos o vacunas, lo que hace prioritario el enfoque en la prevención mediante el control de vectores y protección personal. La OPS ha instado a intensificar el diagnóstico en las etapas iniciales de los síntomas y mejorar las capacidades clínicas para gestionar casos agudos y sus posibles complicaciones, tales como la encefalitis o el síndrome de Guillain-Barré.

Además, la participación comunitaria y la implementación de estrategias intersectoriales son fundamentales para controlar las poblaciones de Aedes aegypti y Culicoides paraensis. Esto incluye acciones como la eliminación de criaderos, desmalezamiento y drenaje de áreas con agua estancada. La OPS hace un llamado a los países de la región para llevar a cabo acciones coordinadas y proactivas que contengan la expansión de estas enfermedades emergentes.