La aeronave de combate colaborativo YFQ-42A, desarrollada por General Atomics Aeronautical Systems, Inc. (GA-ASI), está actualmente en la fase de pruebas de vuelo en colaboración con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Este avance representa un hito significativo en el compromiso de la compañía por desarrollar plataformas no tripuladas asequibles y producidas en grandes cantidades, con la meta de asegurar el dominio aéreo.
David R. Alexander, presidente de GA-ASI, destacó la relevancia de esta colaboración, enfatizando que construir y volar el YFQ-42A en poco más de un año es un logro notable. Alexander agradeció tanto a la Fuerza Aérea por su visión en el proyecto como al equipo de desarrollo por su dedicación y esfuerzo.
El YFQ-42A, que se suma al portafolio de aeronaves no tripuladas de GA-ASI, está diseñado para operaciones semiautónomas aire-aire. Su desarrollo se basa en el innovador concepto de género-especie de la estación de detección externa XQ-67A. Gracias al uso de ingeniería digital avanzada y a más de cinco años de pruebas de vuelo previas con el MQ-20 Avenger, GA-ASI ha optimizado las capacidades de este nuevo modelo, el cual incluye un núcleo de autonomía impulsado por inteligencia artificial.
El programa busca establecer un entorno de producción ágil, permitiendo a la Fuerza Aérea construir más de mil unidades de esta plataforma en un tiempo acelerado. Las pruebas en tierra del YFQ-42A comenzaron en mayo y forman parte de un esfuerzo más amplio de la USAF para modernizar sus capacidades estratégicas en el aire.
La selección de GA-ASI por parte de la Fuerza Aérea para desarrollar y volar una aeronave de combate colaborativo totalmente representativa se realizó en abril de 2024. La designación YFQ-42A implica que este modelo será un representante de producción, marcando un avance significativo en la evolución de los sistemas aéreos no tripulados en el ámbito militar.
Hasta la fecha, GA-ASI ha entregado más de 1,200 aeronaves a diversas fuerzas alrededor del mundo, fabricando más de 100 unidades anualmente en su planta de Poway, California. Estas aeronaves han acumulado cerca de 9 millones de horas de vuelo, consolidándose como un actor clave en la industria de la defensa y la seguridad.





