La creciente escalada de las operaciones militares israelíes en Gaza ha despertado serias alarmas entre las agencias humanitarias de la ONU, que advierten sobre una inminente crisis alimentaria y un aumento de enfermedades prevenibles en la región. Este viernes, Jens Laerke, portavoz de la Oficina para Asuntos Humanitarios (OCHA), hizo un llamado urgente desde Ginebra, afirmando: “Nos dirigimos hacia una hambruna masiva”. Laerke destacó que la actual ayuda humanitaria disponible es claramente insuficiente para atender a la población que necesita asistencia.
El último informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria revela que se prevé que 160,000 personas se sumen a los 500,000 que ya enfrentan condiciones alimentarias catastróficas. El portavoz de OCHA subrayó que “toda la Franja de Gaza necesita comida” y enfatizó que esta hambruna podría haberse evitado con un suministro adecuado de alimentos.
Ante esta crítica situación, la directora de Información de la ONU ha instado a acelerar las autorizaciones para el transporte de suministros hacia Gaza y ha resaltado la imperiosa necesidad de establecer condiciones seguras para la población. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado su preocupación ante el registro de 94 casos sospechosos de síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad potencialmente grave que puede inducir parálisis. Christian Lindmeier, portavoz de la OMS, señaló que los tratamientos necesarios están agotados, fruto de las restricciones sobre la entrada de ayuda humanitaria.
Las complicaciones logísticas para coordinar misiones de socorro han empeorado, pues solo 53 de los 89 intentos de ayuda realizados entre el 20 y el 26 de agosto han sido autorizados. La situación se intensifica y se hace urgente implementar medidas efectivas que restablezcan la distribución de alimentos y aseguren el acceso a servicios de salud en Gaza.





