En Gaza, la crisis humanitaria se intensifica. La cifra de muertos ha superado ya los 57.000, de acuerdo con informes del Ministerio de Sanidad. En las últimas 24 horas, Israel ha registrado al menos 139 muertes en el territorio palestino, incluyendo a 640 gazatíes que han fallecido en los puntos de entrega de alimentos gestionados por una fundación privada de Estados Unidos e Israel. La situación es alarmante y la comunidad internacional está cada vez más preocupada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enviado 3,000 litros de diésel al Hospital Al-Shifa. Este esfuerzo busca evitar el cierre de servicios médicos críticos, aunque se prevé que el combustible solo será suficiente para un par de días. Actualmente, el hospital opera a mínima capacidad, con pacientes atendidos en el suelo por la falta de camas. El doctor Rick Peeperkorn, quien se encuentra en Gaza, ha hecho un llamado urgente para que se introduzcan mayores cantidades de combustible, suministros y medicinas para revitalizar el funcionamiento efectivo de los hospitales en la región.
En Haití, la situación no es menos crítica. Un alto funcionario de la ONU ha advertido que el país está «al borde del abismo». La carencia de apoyo internacional ha provocado el colapso casi total de la presencia estatal en la capital, lo que ha permitido que la violencia de pandillas y la falta de mecanismos de seguridad amenacen la estabilidad del país. Miroslav Jenca, subsecretario de asuntos políticos, enfatizó que las fuerzas de seguridad haitianas requieren urgentemente apoyo adicional para restaurar la autoridad estatal.
Esta crisis se ve exacerbada por la aparición de grupos de seguridad privada que, en muchos casos, colaboran con las pandillas en acciones extrajudiciales, alimentando el mercado ilícito de armas. La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito está trabajando en la capacitación de los guardacostas de Haití para combatir el tráfico de armas y drogas, destacando las operaciones de incautación realizadas por países vecinos.
Por otra parte, un informe de la Organización Panamericana de la Salud ha revelado un alarmante aumento del 43% en las muertes por enfermedades no transmisibles en América durante los últimos 20 años, contabilizando seis millones de fallecimientos en 2021. Estas enfermedades, que incluyen cáncer y diabetes, son responsables del 65% de los decesos en la región. Factores como el consumo de tabaco, la mala alimentación y la falta de actividad física han contribuido a este preocupante ascenso en la mortalidad.
En un contexto de creciente tensión, el Alto Comisionado de Derechos Humanos ha instado a varios países, incluidos Estonia y Ucrania, a no retirarse de la Convención contra el uso de minas antipersona. Subrayó que estas armas causan sufrimientos indiscriminados y comprometen el desarrollo agrícola durante años posteriores a los conflictos. Volker Türk advirtió que apartarse de este acuerdo socava el derecho internacional humanitario, lo que añade otra capa de urgencia a un panorama ya devastador.





