Cientos de familias palestinas continúan huyendo del norte de Gaza hacia el sur, utilizando la abarrotada carretera costera al-Rashid. En este escenario, los desplazados enfrentan un drama humano en medio de bombardeos constantes. La falta de transporte adecuado y los exorbitantes precios, que pueden superar los 3,000 dólares, han llevado a muchos a caminar durante horas, cargando con sus pocas pertenencias.
Abu Nader Siam, un anciano de 80 años, compartió su desgarradora experiencia tras ser desalojado de su hogar en el barrio de Tel al-Hawa, en Ciudad de Gaza, donde la devastación ha sido total. “Hemos caminado seis horas, porque no encontramos ningún coche ni transporte”, relató, añadiendo que su esposa, Zakia, y él pasaron dos noches en la calle, sin refugio, junto al mar. La situación se complica aún más con el puente de Wadi Gaza bloqueado por vehículos destruidos, lo que limita aún más las opciones para los que intentan escapar.
Desplazados como Umm Shadi al-Ashqar expresan que «allí en Gaza es la muerte». Según ella, la única razón por la que han dejado sus hogares es la destrucción y los bombardeos incesantes. La ONU ha reportado que más de 200,000 personas se han desplazado en el último mes. Ayman al-Khatib, quien perdió a más de 25 familiares en un ataque en Jabalia, enfatizó su desesperación: «No tenemos ni dinero, ni tienda, ni nada».
Por otro lado, la Asamblea General de la ONU ha aprobado la participación de Palestina en su 80ª sesión por videoconferencia. La decisión se da tras la negativa de Estados Unidos a otorgar un visado al presidente Mahmud Abbas, un acto que ha sido respaldado por una amplia mayoría de estados miembros, a pesar de que Estados Unidos no ha cumplido con sus obligaciones como país anfitrión.
En un asunto diferente, el Consejo de Seguridad ha rechazado una resolución que buscaba prorrogar el levantamiento parcial de sanciones contra Irán. Esto podría llevar al restablecimiento automático de sanciones el 28 de septiembre, a menos que se alcance un acuerdo durante la próxima semana de alto nivel en la Asamblea General.
Finalmente, un devastador terremoto en Afganistán ha golpeado especialmente a mujeres y niñas, quienes sufren las consecuencias en medio de condiciones precarias. La falta de personal femenino en las operaciones de rescate complica la respuesta humanitaria, dado que existen restricciones al trabajo de mujeres en el país, como han alertado representantes de ONU Mujeres.





