Impacto de La Castanyada: 140.000 Envoltorios de Un Solo Uso en Barcelona

Sergio Ramirez chef

La Castanyada, una de las festividades más emblemáticas de Cataluña, se encuentra ante un importante desafío ambiental debido al amplio uso de envoltorios desechables. Cada otoño, las calles de la región se llenan del aroma característico de castañas asadas y boniatos al horno, pero esta celebración también genera una gran cantidad de residuos. A pesar de que tradicionalmente las castañas se servían en los clásicos paperines de papel reciclado, hoy en día esta práctica sostenible ha sido reemplazada por envoltorios de papel plastificado, los cuales no siempre son reciclables.

En Barcelona, se estima que durante la Castanyada se utilizan entre 27.000 y 140.000 envoltorios desechables, gracias a los más de 30 puestos de venta que operan en la ciudad, cada uno vendiendo cientos de raciones diarias. Además, el Gremi de Pastisseria de Barcelona reporta que se comercializan más de 11 millones de panellets, frecuentemente envueltos en plásticos, lo que pone en evidencia el impacto negativo de esta tradición en el medio ambiente.

Meritxell Hernández, fundadora y CEO de Roll’eat, resalta la urgencia de optar por envoltorios reutilizables para mitigar esta huella ecológica. «La contaminación no entiende de tradiciones; los pequeños cambios son los que marcan la diferencia», afirma, mientras presenta alternativas sostenibles como los porta snacks reutilizables de su línea Snack’n’Go. Estos productos están diseñados específicamente para transportar castañas, boniatos y dulces, sin perder la esencia de la festividad.

Este enfoque no solo reduce el volumen de residuos generados, sino que también promueve un consumo más consciente en espacios públicos y en los hogares. De esta forma, la Castanyada puede transformarse en un modelo de cómo las tradiciones pueden evolucionar para proteger el entorno que las sustenta.