El subsecretario general de la ONU para Asuntos Políticos, Miroslav Jenča, ha instado este viernes a todos los actores involucrados a combatir la delincuencia organizada transnacional en conformidad con el derecho internacional. Este llamado tuvo lugar durante una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad, convocada por Venezuela en respuesta a las recientes acciones militares de Estados Unidos en el sur del Caribe. Estas operaciones aéreas han causado la muerte de al menos 21 personas al hundir cuatro embarcaciones en la zona.
Estados Unidos justifica su intervención arguyendo que las embarcaciones eran de origen venezolano y que transportaban drogas dirigidas a su territorio. Según el país norteamericano, este despliegue militar es parte de un esfuerzo para detener el tráfico de drogas y llevar ante la justicia a los responsables. Sin embargo, Jenča advirtió que esta acción militar podría intensificar las tensiones entre Caracas y Washington, resaltando la necesidad de respetar el derecho internacional.
El subsecretario también abogó por la desescalada y por encontrar un diálogo constructivo para resolver las disputas. Las tensiones han escalado desde el 2 de septiembre, cuando se llevó a cabo un primer ataque contra supuestos narcotraficantes en aguas internacionales, seguido de otros cuatro ataques aéreos en septiembre y octubre que fueron condenados por el gobierno venezolano.
En este contexto, el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, instó a Estados Unidos a evitar lo que calificó como un «error irreparable» en su intervención militar en Venezuela. Nebenzia remarcó que, según la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, Venezuela no es un centro de narcotráfico, ya que la mayor parte de la cocaína que llega a EE. UU. transita por el Pacífico, una ruta a la que Venezuela no tiene acceso.
China también se ha sumado a las críticas, argumentando que las acciones de Estados Unidos constituyen una violación grave de la soberanía de los países. El embajador chino expresó su preocupación por las “actividades hostiles” de Washington y solicitó que no se utilice la lucha contra el narcotráfico como justificación para transgredir la soberanía estatal.
La región se encuentra marcada por un clima de creciente militarización y tensiones diplomáticas, lo que complica aún más la situación política en el Caribe. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos.





