Durante la próxima Conferencia de las Partes en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, que se llevará a cabo en Samarcanda del 24 de noviembre al 5 de diciembre de 2025, se evaluarán 51 propuestas destinadas a regular el comercio internacional de diversas especies de flora y fauna en peligro de extinción. Esta reunión es crucial para la protección de especies como el okapi y la hiena rayada, así como de primates como el mangabey de vientre dorado, entre otros.
Las propuestas incluyen 39 enfocadas en fauna y 12 en flora, reflejando una amplia diversidad biológica y geográfica. Entre las especies que podrían enfrentarse a prohibiciones totales de comercio internacional se encuentran la lagartija gigante de Haití, la iguana marina de las Galápagos, el tiburón de puntas blancas y la palma chilena. Además, se han destacado especies acuáticas de interés comercial, como pepinos de mar, tiburones y rayas, dentro de diez de las propuestas relacionadas con fauna.
Los enfoques para la inclusión en los Apéndices de CITES varían; algunas propuestas sugieren una prohibición total de comercio bajo el Apéndice I, mientras que otras plantean la posibilidad de un comercio controlado en el Apéndice II. En algunos casos, las poblaciones de ciertos animales se han recuperado lo suficiente como para justificar un cambio en la regulación. Un ejemplo de ello es el lobo fino de Guadalupe, que podría pasar del Apéndice I al Apéndice II, basándose en la idea de que el comercio internacional ya no representa una amenaza para su supervivencia.
La Convención CITES, adoptada en 1975 y que actualmente incluye a 185 Estados miembros, se encarga de proteger más de 35.000 especies de flora y fauna. La inclusión en CITES implica que el comercio internacional de las especies afectadas estará sujeto a controles que varían desde regulaciones estrictas hasta prohibiciones totales, con el objetivo de conservar la biodiversidad y prevenir la extinción de especies en riesgo.





