El 3 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Higiene, una iniciativa establecida en 1980 por la Asamblea Mundial de la Salud con el propósito de resaltar la importancia de las prácticas higiénicas en el día a día. Esta celebración trasciende el mero aseo personal y el lavado de manos, abarcando también la limpieza de espacios compartidos, entornos laborales y educativos, así como la manipulación segura de alimentos y el acceso a instalaciones sanitarias adecuadas. En este sentido, organizaciones como Rentokil Initial enfatizan que la adopción de estos hábitos puede ser crucial para la prevención de enfermedades.
Según la Organización Mundial de la Salud, una parte significativa de las enfermedades infecciosas, especialmente entre los niños, se origina de gérmenes transmitidos a través de manos sucias, agua o alimentos contaminados. En particular, el acceso deficiente a agua potable y a servicios de saneamiento contribuye a la propagación de enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis A y la fiebre tifoidea. Esta falta de infraestructuras adecuadas no solo incrementa los riesgos sanitarios, sino que también perpetúa desigualdades, afectando en gran medida a las mujeres en situaciones vulnerables.
La higiene pública se presenta como una cuestión crítica, ya que la ausencia de instalaciones limpias y seguras impacta directamente en la salud de las mujeres en edad escolar, provocando tanto absentismo escolar como un deterioro en su autoestima. Uno de los problemas más apremiantes en este ámbito es la higiene menstrual. La falta de recursos e instalaciones adecuadas dificulta la gestión de este aspecto, dejando espacio para el mantenimiento de tabúes.
Un estudio internacional de Rentokil Initial de 2023 revela que el 67% de las mujeres evita cambiar sus productos de higiene menstrual en baños comunitarios debido a la falta de limpieza. En España, otra encuesta realizada en mayo de este año señala que el 71% de las mujeres no conoce su derecho a acceder a productos de higiene menstrual gratuitos en espacios públicos, como colegios y centros sociales. Este derecho está garantizado por la modificación de la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, referente a la salud sexual y reproductiva.
Las consecuencias de esta problemática son claras: absentismo escolar o laboral, incomodidad diaria y una sensación de desigualdad respecto a un derecho fundamental. Jacinto Díez, director de comunicación de Rentokil Initial, declaró que estas disparidades afectan considerablemente las oportunidades de las mujeres y su inclusión social, sugiriendo que se pueden evitar tales situaciones de exclusión a través de medidas simples.
Expertos en salud pública abogan por la mejora de infraestructuras y hábitos de higiene en espacios públicos y laborales. Entre las necesidades más urgentes están la disponibilidad de baños limpios y seguros, agua corriente y jabón para el lavado de manos, sistemas de secado eficientes y una adecuada gestión de residuos higiénicos, así como el acceso a productos de higiene femenina en escuelas y clínicas.
El Día Mundial de la Higiene subraya que la prevención es la herramienta más eficaz contra enfermedades y que el acceso a la higiene debe considerarse un derecho fundamental, vinculado a la igualdad y la inclusión social. Rentokil Initial reitera su compromiso de trabajar para que la higiene se convierta en una realidad accesible, entendida como una inversión en la salud y el bienestar colectivo.




