Sudán: Crisis de Hambre y Violencia en El Fasher

María MR

La situación en El Fasher, capital de Darfur del Norte, se ha deteriorado drásticamente, dejando a cientos de miles de personas atrapadas en un ciclo de hambre, violencia y conflicto armado. Las agencias de la ONU han señalado que los ataques sistemáticos contra civiles han sido una constante, lo que exige un acceso humanitario inmediato y sostenido. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha caracterizado esta crisis como la más severa a nivel global, con 25 millones de personas, es decir, la mitad de la población sudanesa, en riesgo de sufrir hambre aguda.

Desde hace más de un año, El Fasher está bajo el asedio de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), lo que ha hecho prácticamente imposible que llegue ayuda humanitaria a quienes más la necesitan. En medio de esta desesperación, los habitantes han comenzado a alimentarse de forraje y restos de comida, mientras que las cocinas comunitarias han colapsado. Además, los precios de artículos básicos como el sorgo y la harina han aumentado de manera alarmante. La violencia y los saqueos también se han intensificado, exacerbando aún más la crisis.

Aquellos que lograron escapar de la ciudad han buscado refugio en el campamento de desplazados de Tawila, que alberga actualmente a unas 400.000 personas en condiciones extremadamente precarias. Las raciones del PMA, que incluyen alimentos básicos y galletas energéticas, representan el único sustento para muchos de estos desplazados.

Los informes sobre la violencia son alarmantes. Recientes ataques de las RSF han dejado al menos 57 civiles muertos en un solo incidente, que incluyó a 40 desplazados internos. Entre enero y junio de este año, el campamento de Abu Shouk sufrió al menos 16 ataques, resultando en 212 víctimas fatales y 111 personas heridas. Esta situación ha llevado al Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos a calificar el contexto en El Fasher como «inadmisible».

Además, la posibilidad de persecución étnica se ha convertido en una preocupación urgente, ya que diversas fuerzas rebeldes buscan controlar la región. Testigos han documentado violaciones graves de derechos humanos, incluidos asesinatos y desapariciones forzadas. El Alto Comisionado Volker Türk ha hecho un llamado a todas las partes involucradas para que se tomen medidas inmediatas en pro de la protección de civiles y para permitir salidas seguras para aquellos que deseen abandonar las zonas de conflicto.

El PMA ha anunciado que dispone de camiones listos para suministrar ayuda alimentaria, pero exige garantías de seguridad para poder operar. Aunque la agencia ya ayuda a más de cuatro millones de personas en Sudán, advierte que los avances en la lucha contra el hambre son frágiles y ha solicitado a la comunidad internacional 645 millones de dólares para mantener sus operaciones en los próximos seis meses. Sin estos fondos y sin un acceso humanitario garantizado, millones de personas continuarán al borde de la inanición.