Sudán: La Escuela como Faro de Esperanza en medio del Sufrimiento Infantil

María MR

En Sudán, la situación humanitaria se ha deteriorado drásticamente, especialmente para las familias desplazadas que han estado sin asistencia durante los últimos tres meses. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha expresado su preocupación, anunciando la retirada de apoyo en ciertas áreas debido a la falta de financiación, lo que ha llevado a decisiones «desgarradoras» sobre la distribución de recursos. Leni Kinzly, representante del PMA, subrayó la magnitud de las necesidades en el país, haciendo un llamado urgente para aumentar los fondos internacionales.

Los niños son los más afectados en esta crisis, con un aumento alarmante en las tasas de malnutrición que impacta especialmente a los más pequeños y a sus madres. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), alrededor de 13 de los 17 millones de niños en Sudán no están en el sistema escolar. De ellos, aproximadamente siete millones están inscritos pero no pueden asistir a clases debido al conflicto, mientras que otros seis millones no están registrados para el año académico.

A pesar de la adversidad, el UNFPA ha informado que el 45% de las escuelas ha reabierto, gracias a los esfuerzo de diversas organizaciones. Sin embargo, las ONG advierten que la falta de educación tiene un impacto devastador en los jóvenes, quienes también requieren acceso a alimentos, agua potable y apoyo emocional.

Desde noviembre de 2024 hasta julio de este año, más de dos millones de personas han regresado a sus hogares en Sudán, con las mayores concentraciones de retornados en Aj Jazirah, Jartum, Sennar, Nilo Azul y Nilo Blanco. Sin embargo, más de 4,2 millones de refugiados continúan fuera del país tras huir del conflicto que comenzó el 15 de abril de 2023.

Uno de los casos más conmovedores es el de Aysha Jebrellah, una niña de 18 meses ingresada en el Hospital Pediátrico de Puerto Sudán debido a desnutrición aguda severa. Su madre, Aziza, relató su desgarrador viaje desde Jartum hacia Kassala y, finalmente, a Puerto Sudán, donde ahora residen con parientes. Aziza expresó su angustia por la salud de su hija y su deseo de que reciba la atención médica que necesita.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también se enfrenta a grandes desafíos, lanzando un llamado por 135 millones de dólares para abordar las necesidades sanitarias, aunque hasta ahora solo se ha financiado una pequeña parte de esta suma. Esta cantidad representa solo una fracción de lo que se requiere de manera urgente para mitigar la crisis humanitaria en la región.