El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha denunciado la alarmante situación que enfrentan los civiles en Gaza, tras un ataque ocurrido el fin de semana pasado en el que más de 80 palestinos perdieron la vida al intentar obtener ayuda humanitaria. Un convoy de 25 camiones que había cruzado el puesto fronterizo de Zikim se encontró con grandes multitudes de personas desesperadas por alimentos, momento en el que comenzaron a sonar disparos de francotiradores y tanques israelíes, provocando «innumerables» víctimas fatales.
El PMA ha condenado enérgicamente este incidente, subrayando que las víctimas eran civiles que solo buscaban alimentarse en una situación de inanición extrema. A pesar de las promesas de las autoridades israelíes de mejorar las condiciones humanitarias, los actos de violencia continúan desafiando esas garantías, lo que limita gravemente la capacidad de la organización para brindar asistencia vital a la población de Gaza.
Ayer, se registró la muerte de 36 personas que intentaban acceder a un centro de asistencia humanitaria respaldado por Israel y Estados Unidos. La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) ha compartido testimonios desgarradores de trabajadores que relatan el sufrimiento diario de la población, donde los niños mueren a causa de la desnutrición y la deshidratación.
Por otro lado, la situación en Deir Al-Balah ha generado una gran conmoción, ya que una nueva orden de desplazamiento emitida por el Ejército israelí podría afectar a entre 50.000 y 80.000 personas. Esta medida podría complicar aún más las operaciones humanitarias, dificultando el acceso a la ayuda en un escenario ya crítico. La mayoría de los habitantes de Gaza se encuentra bajo órdenes de evacuación o en áreas militarizadas, dejando a más de 2,1 millones de civiles atrapados.
Louise Wateridge, Oficial de Emergencias de UNRWA, ha enfatizado la desesperación de los gazatíes, quienes luchan por sobrevivir en medio de la escasez de alimentos y agua. La situación es insostenible y la violencia continua solo agrava la tragedia humanitaria que vive la región. La comunidad internacional observa con creciente preocupación el desenlace de una crisis que afecta a millones de personas atrapadas entre el conflicto y la falta de recursos esenciales.





