Treinta años después de la devastadora riada del 9 de agosto de 1995, los municipios de Yebra y Almoguera se han unido en un esfuerzo conmemorativo para recordar a las víctimas de esta tragedia. La iniciativa, nombrada ’30 años de la riada’, fue presentada en rueda de prensa el pasado 5 de agosto en Guadalajara, y tiene como objetivo reflexionar sobre el impacto de dicho evento, así como fomentar la prevención y resaltar la fortaleza de ambas comunidades.
La riada, resultante de una intensa tormenta que descargó casi 100 litros de agua por metro cuadrado en menos de una hora, dejó un saldo trágico de diez muertos en Yebra y grandes daños materiales en Almoguera, aunque esta última localidad no sufrió pérdidas humanas. Los testimonios recopilados en un documental resaltan la importancia de la experiencia previa de la riada de 1987, que permitió a los residentes de Almoguera actuar con mayor eficacia y construir viviendas más resistentes en 1995.
La exposición que acompañará esta conmemoración presenta más de 200 imágenes del fotoperiodista Javier Castañón, tomadas poco después de la tragedia. También se exhibirán materiales audiovisuales del archivo de la Diputación Provincial de Guadalajara y del Centro de la Fotografía y la Imagen Histórica de Guadalajara. Los paneles cronológicos mostrarán no solo el avance del agua, sino también el proceso de recuperación y la respuesta solidaria de la comunidad.
Durante la presentación, los alcaldes de Yebra y Almoguera, Juan Pedro Sánchez y Antonio Barona, subrayaron la importancia de la memoria colectiva como un medio para prevenir futuros desastres. Sánchez reflexionó sobre el dolor que causó la pérdida de vidas, afirmando que recordar es una forma de honrar a las víctimas y aprender de los errores del pasado. Barona apuntó que las enseñanzas derivadas de la riada de 1987 fueron cruciales para salvar vidas en 1995.
La inauguración de la exposición se llevará a cabo el 9 de agosto en Almoguera y el 29 de agosto en Yebra. Más allá de recordar lo sucedido, el evento busca sensibilizar sobre la importancia de la prevención ante eventos naturales. Las narrativas de personas que vivieron la tragedia, como Sonia Torre y Sergio Villalba, aportan una dimensión humanizada a la memoria colectiva, recordando la fragilidad de la vida ante la imponente fuerza de la naturaleza.
Con esta iniciativa, las localidades de Yebra y Almoguera no solo pretenden conmemorar, sino también educar y concienciar sobre la necesidad de estar preparados para enfrentar desastres futuros. La exposición se trasladará a otras localidades, brindando la oportunidad de compartir esta historia y las valiosas lecciones que de ella se derivan.





