El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha puesto de relieve las alarmantes atrocidades que se viven en El Fasher, capital del estado sudanés de Darfur del Norte. Durante una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Türk subrayó que las atrocidades son “previsibles y evitables” y, sin embargo, han sido soslayadas por la comunidad internacional.
La ciudad de El Fasher está sufriendo un asedio “asfixiante”, obligando a sus habitantes a alimentarse de forraje y cáscaras de cacahuetes, lo que resalta la gravedad de la crisis humanitaria. Los riesgos son inminentes; si las Fuerzas de Apoyo Rápido toman el control, se teme que la hambruna se extienda y que se produzcan masacres. Türk recordó que las recientes oleadas de asesinatos masivos, ejecuciones selectivas por etnias, violencia sexual y secuestros son consecuencia de advertencias que no fueron atendidas.
La situación se ha vuelto tan crítica que algunas de las violencias se han registrado visualmente desde el espacio, aunque según Türk, “la mancha en el historial de la comunidad internacional es menos visible, pero igual de dañina”. Por ello, instó a una respuesta inmediata, pidiendo a las naciones influyentes que protejan a los civiles y faciliten la evacuación de aquellos que intentan huir de la violencia. Asimismo, reclamó la necesidad de que los perpetradores de violaciones de derechos humanos sean llevados ante la justicia y anunció que su oficina está recopilando pruebas para la Corte Penal Internacional.
Türk también abordó el contexto más amplio del conflicto, indicando que Sudán se encuentra inmerso en una “guerra indirecta por sus recursos naturales”, lo que involucra a diversos países. Hizo hincapié en la importancia de establecer un embargo de armas y en la necesidad de restaurar un gobierno civil inclusivo. Además, expresó su preocupación por el aumento de la violencia en Kordofán, advirtiendo que no debe sufrir el mismo destino que Darfur.
Mientras se discutía la situación en el Consejo de Derechos Humanos, agencias humanitarias de la ONU alertaban sobre un panorama catastrófico si no se implementan medidas urgentes. Con la crisis humanitaria alcanzando uno de sus niveles más críticos en décadas, la presencia de explosivos sin detonar representa una amenaza constante para los desplazados. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que menos de la mitad de los centros médicos operan con normalidad y ha notificado brotes de cólera, dengue y malaria, con cifras alarmantes de contagios y muertes.
La crisis también afecta gravemente a la infancia, ya que miles de niños no acompañados han llegado a refugios, mientras que muchos más quedan atrapados en sus comunidades, vulnerables a la violencia. Las rutas de desplazamiento se describen como “corredores de terror”, donde las personas son víctimas frecuentes de robos, agresiones sexuales y asesinatos. Con el invierno a la vista, se intensifican los esfuerzos humanitarios, aunque estos aún resultan insuficientes.





