En el corazón de León, Teresa Fernández Casado, quien está a punto de cumplir 112 años, se ha convertido en un ejemplo de longevidad y vitalidad en un mundo acelerado. Como la segunda persona más longeva de España, su vida se ha transformado en una lección de resiliencia.
Recientemente, en una entrevista con el doctor Manuel de la Peña, experto en longevidad, Teresa reveló los secretos que la han llevado a disfrutar de una salud notable. A los 101 años, sufrió una obstrucción en una arteria del corazón que le llevó a tener su primer ingreso hospitalario, donde le implantaron un stent. Esta intervención le permitió retomar su vida con energía renovada.
El doctor de la Peña subrayó que la edad no debe ser un obstáculo para las intervenciones médicas, y destacó la extraordinaria facultad mental de Teresa, quien conserva una memoria notable a su edad. Su dieta se basa en verduras y hábitos activos que incluyen cantar y bailar. Aunque enfrenta una intolerancia a la glucosa, Teresa sigue un tratamiento de insulina y otros medicamentos que controlan sus niveles de colesterol y presión arterial.
La vida de Teresa ha estado marcada por la superación, habiendo experimentado dificultades como la pérdida de visión en un ojo por un accidente y los estragos de las Guerras Mundiales y la Guerra Civil española. Casada a los 18 años, tuvo nueve hijos, de los cuales su hijo mayor, de 93 años, aún vive, y sus hijas Manuela y Rosa la cuidan con devoción.
Su historia ha resonado fuertemente en las redes sociales, donde un video donde comparte sus consejos para mantenerse joven ha superado las seis millones de visitas. Este fenómeno virtual destaca el creciente interés por la longevidad y el bienestar en la sociedad actual.
España se ha posicionado como un referente en longevidad, con un sistema de salud robusto y una dieta mediterránea a su favor, según el doctor de la Peña. Con una esperanza de vida por encima de la media europea y más de 20,000 centenarios, la necesidad de abordar el envejecimiento proactivamente se vuelve evidente.
Teresa ha demostrado su capacidad para adaptarse exitosamente a un exigente test de longevidad, diseñado para fomentar hábitos saludables. A las puertas de sus 112 años, se erige como un símbolo de esperanza y vitalidad, recordando que un espíritu positivo y hábitos de vida saludables son clave para una existencia longeva y significativa.





