En el marco de la Cuarta Conferencia sobre Financiación al Desarrollo, el Secretario General de la ONU, António Guterres, hizo un llamado urgente a la comunidad internacional. Durante su discurso inaugural, alertó sobre el riesgo que corren los logros alcanzados en frentes como la reducción de la pobreza, el acceso a la educación y los derechos de las mujeres, debido a la combinación de conflictos, crisis climática y desaceleración económica.
Guterres subrayó que «la financiación es el motor del desarrollo», pero este motor enfrenta importantes fallas en la actualidad. Con la participación de más de 50 líderes mundiales y 15,000 delegados, la conferencia busca abordar la amenaza que representa la posible incapacidad de cumplir con la Agenda 2030, un compromiso global que requiere más de cuatro billones de dólares anuales para su realización.
El presidente español, Pedro Sánchez, lidera esta cumbre y enfatizó que las decisiones que se tomen tendrán un impacto significativo en la vida de millones de personas. Coincidió con Guterres al señalar que esta es una oportunidad para cambiar el rumbo global y promover un multilateralismo más fuerte en un contexto caracterizado por la fragmentación.
Uno de los logros destacados fue la aprobación del Compromiso de Sevilla, un acuerdo que busca movilizar recursos de manera más rápida, reformar el sistema de deuda a nivel global y ofrecer mayor representación a los países en desarrollo en la arquitectura financiera internacional. Guterres concluyó su intervención afirmando que la conferencia no debe ser vista como un acto de caridad, sino como una cuestión de justicia.
Además, se presentó la Plataforma de Acción de Sevilla, destinada a reunir diversas entidades para avanzar en la lucha contra desafíos financieros y de desarrollo. Se comprometió a publicar los resultados y a dar seguimiento a su implementación.
En una rueda de prensa, Guterres instó a los líderes a liderar la reforma del sistema multilateral antes de que sea demasiado tarde, en el contexto del proceso de reforma conocido como UN80. Sánchez también anunció que Madrid acogerá la Casa de Naciones Unidas, un paso más en el compromiso de España por el diálogo y el multilateralismo, en un escenario global saturado de desconfianza e incertidumbre.





