La situación humanitaria en Gaza se ha deteriorado significativamente, según informes de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA). Desde mayo, más de un millar de personas han perdido la vida en su intento de acceder a alimentos, tras el inicio de operaciones de la fundación privada GHF. Philippe Lazzarini, líder de la UNRWA, describe la crisis como una «trampa mortal sádica», subrayando la brutalidad de francotiradores que disparan indiscriminadamente sobre multitudes en busca de ayuda.
Recientemente, el Ministerio de Sanidad de Gaza reveló que entre las víctimas del día anterior se encontraban cuatro niños, uno de ellos un bebé de únicamente seis semanas. Esta perturbadora estadística refleja el alarmante aumento de la desnutrición en la región, tema que también fue objeto de atención del Secretario General de la ONU durante una reunión del Consejo de Seguridad, donde afirmó que la hambruna «toca todas las puertas».
Además, médicos, periodistas y trabajadores humanitarios, incluidos empleados de UNRWA, enfrentan un estado extremo de agotamiento y hambre, lo que ha resultado en el colapso de algunos en el ejercicio de sus funciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha denunciado ataques a su residencia y almacén principal en Deir el Balah por parte de tropas israelíes. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha exigido la liberación de un empleado que permanece detenido.
Por otro lado, la crisis en Sudán del Sur también es alarmante, con más de dos millones de personas dependiendo de la asistencia alimentaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Sin embargo, una preocupante falta de financiamiento amenaza con paralizar las operaciones del programa, dejando a 7,7 millones de personas en riesgo de enfrentar hambre severa. A pesar de los esfuerzos del PMA, que incluyeron el lanzamiento aéreo de 430 toneladas de alimentos, solo se podrá ayudar al 30% de quienes lo necesitan debido a un déficit de 274 millones de dólares.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, también se pronunció sobre la transición hacia energías limpias, afirmando que el mundo se encuentra «en el amanecer de una nueva era energética». Sin embargo, advirtió que esta transición no está avanzando con la velocidad ni la equidad necesarias, especialmente en el continente africano.
Finalmente, la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, expresó su preocupación por la reciente decisión de Estados Unidos de retirarse de la organización. Azoulay señaló que esta medida podría impactar a comunidades que colaboran en diversas iniciativas, incluida la designación de Patrimonio Mundial, y reafirmó el compromiso de la UNESCO de diversificar sus fuentes de financiamiento para continuar con su mandato.





