En el mes de julio, Ucrania ha sido testigo de una escalofriante ola de violencia, con al menos 139 civiles muertos y 791 heridos debido a los ataques aéreos y de drones lanzados por Rusia. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha resaltado en un informe que este incremento en la violencia refleja una grave crisis humanitaria en el país. La portavoz de la Oficina, Liz Throssell, destacó una noche crítica en particular, el 12 de julio, cuando se registraron cerca de 600 drones y 26 misiles lanzados hacia varias localidades, resultando en la muerte de dos civiles y dejando a 41 heridos.
Throssell subrayó que el impacto de estos ataques trasciende las estadísticas, afectando profundamente la vida cotidiana de la población. Las regiones más afectadas incluyen Chernovtsí, Leópolis, Cherkasy, Volinia y Kirovogrado, que, aunque alejadas de los focos de combate, han sido blanco de la violencia. El mes de junio ya había sido considerado el más letal en más de tres años, con 232 muertes y 1343 heridos entre los civiles.
En medio de este contexto, los ciudadanos se ven obligados a buscar refugio en sótanos y estaciones de metro, muchas veces durante horas, y no todos logran llegar a un lugar seguro. A medida que los ataques aumentan, también lo hacen los asaltos contra el personal médico, con la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportando 2504 ataques a instalaciones sanitarias desde el comienzo de la invasión rusa en febrero de 2022. Jarno Habicht, representante de la OMS, explicó que esto equilibra más de dos ataques diarios a hospitales y ambulancias, lo que convierte estos lugares en entornos extremadamente inseguros.
La situación médica en Ucrania es, para decir lo menos, crítica. Solo el 69% de las personas en áreas de conflicto han podido consultar a un médico de atención primaria, una cifra que contrasta con el 74% a nivel nacional. Los esfuerzos realizados por la OMS han incluido más de 7500 consultas a través de equipos móviles en lo que va de 2025, pero aún existe una necesidad urgente de atención médica y psicológica.
A nivel psicológico, una reciente evaluación indica que siete de cada diez personas en Ucrania han experimentado ansiedad, depresión o estrés severo en el último año. La OMS y sus aliados han capacitado a más de 125,000 trabajadores de salud para enfrentar estos desafíos, ampliando los servicios de salud mental en centros comunitarios. Sin embargo, los fondos recaudados para la emergencia sanitaria son insuficientes; hasta la fecha, solo se ha logrado captar el 35.5% de los 129 millones de dólares requeridos para 2025, lo que deja a más de dos millones de personas sin acceso a la atención médica que tanto necesitan.





