Los Aranceles Como Catalizadores de Crisis en Países en Desarrollo

María MR

Los aranceles masivos y otras medidas restrictivas anunciadas por el presidente de Estados Unidos podrían tener un impacto devastador en los países en desarrollo. Así lo advirtió el Centro de Comercio Internacional (ITC) en un reciente informe que describe estas políticas, junto con recortes en la ayuda internacional, como una «tormenta perfecta» para las naciones menos adelantadas.

La situación se agrava tras la amenaza del gobierno estadounidense de imponer un arancel adicional del 10% a aquellos países que se alineen con ciertas políticas del grupo BRICS, conformado por naciones del Sur Global. Según el ITC, esta medida incrementará considerablemente los costos de exportación para productos vitales de países en desarrollo, como la vestimenta y productos agrícolas, contribuyendo a su ya precaria situación económica.

Durante una conferencia de prensa celebrada en Ginebra, Pamela Coke-Hamilton, directora ejecutiva del ITC, destacó la creciente imprevisibilidad en el comercio internacional. Este entorno de incertidumbre eleva los costos para naciones que dependen fuertemente de sus exportaciones. A pesar de que se había propuesto una pausa en los aranceles recíprocos, la introducción de un nuevo impuesto del 10% genera una prolongación de la inestabilidad que podría poner en riesgo inversiones a largo plazo y contratos comerciales existentes.

Los países menos desarrollados son los más vulnerables a la imposición de altos aranceles, como es el caso de Lesotho, Laos, Madagascar y Myanmar, donde los impuestos oscilan entre el 40% y el 50%. Aunque se ha registrado una ligera disminución de los aranceles para Laos y Myanmar, estos siguen siendo significativamente altos, amenazando su estabilidad económica. La industria del vestido en Lesotho, que representa la mayor fuente de empleo en el país, se enfrenta a un futuro incierto, poniendo en peligro decenas de miles de puestos de trabajo.

Vietnam también siente el impacto de los nuevos aranceles del 20% sobre el 25% de sus exportaciones destinadas a Estados Unidos, lo que podría alterar sus relaciones comerciales y afectar a otros países de la región.

A esto se suman los drásticos recortes en la ayuda al desarrollo, que complican aún más la situación. Se estima que los países del G7, responsables de gran parte de la asistencia oficial al desarrollo, reducirán su gasto en un 28% en el próximo año, representando la mayor disminución desde la creación del G7 hace medio siglo.

Ante este panorama sombrío, el ITC hace un llamado a mejorar la integración y transformación de mercancías en los países en desarrollo para aumentar su valor antes de la exportación. Pamela Coke-Hamilton resalta la importancia de las pequeñas empresas, que constituyen el 90% de todas las empresas y generan dos tercios de los empleos a nivel mundial, enfatizando que su estabilidad es crucial para el desarrollo económico global. Este organismo, fundado en 1964, se dedica a fomentar un desarrollo humano sostenible a través de las exportaciones en los países en desarrollo.