Desde Niza se está llevando a cabo la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, un evento que destaca la urgencia de la actual crisis ambiental. El Secretario General de la ONU, António Guterres, inauguró la cumbre con una firme declaración: “Le estamos fallando al océano”. Su mensaje subraya los graves problemas que enfrentan los ecosistemas marinos debido al cambio climático, la sobrepesca, la contaminación y la acidificación de las aguas.
Con la presencia de más de 120 naciones y 50 líderes, Guterres enfatizó que la situación es alarmante, con arrecifes de coral colapsando y el aumento del nivel del mar amenazando a costas e islas. Costa Rica, coanfitrión del evento junto a Francia, fue representada por su presidente, Rodrigo Chaves Robles, quien aseguró que este encuentro debe ser recordado como un hito en la comprensión global sobre la obligación de proteger los océanos, considerándolo una cuestión moral y esencial para la supervivencia humana.
En el contexto internacional, la crisis en Gaza ha escalado dramáticamente, con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU reportando la muerte de al menos ocho personas en un punto de reparto de alimentos. La situación se complica aún más con las reservas de combustible en niveles críticos, lo que podría llevar a la paralización de la ayuda humanitaria en los próximos días.
Paralelo a estos eventos, Israel interceptó un barco llamado Madleen, cuyo destino era Gaza y que transportaba ayuda humanitaria. A bordo se encontraba la activista sueca Greta Thunberg, lo que ha generado preocupación sobre la seguridad de los ocupantes.
En el ámbito de la salud pública, la Organización Mundial de la Salud ha declarado que el aumento global de casos de mpox sigue siendo una emergencia. La situación en varias regiones, especialmente en África Occidental, es motivo de gran preocupación, a pesar de que algunos países han incrementado sus esfuerzos de respuesta.
Finalmente, la ONU ha expresado su alarma ante la militarización de las manifestaciones en Los Ángeles. A raíz de protestas por redadas migratorias, el presidente Donald Trump decidió desplegar a 2000 miembros de la Guardia Nacional. La organización ha llamado a la desescalada y al diálogo, resaltando la importancia de mantener la convivencia pacífica en momentos de tensión social.





