Ocho años después del desplazamiento masivo forzado de los rohingya desde el estado de Rakhine, las condiciones de vida de esta comunidad siguen deteriorándose, tanto dentro como fuera de Myanmar. Stephane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU, ha señalado recientemente la crítica situación que padecen los rohingya y otros civiles en el estado, atrapados en un conflicto entre el Ejército de Myanmar y el Ejército de Arakan. Esta contienda ha llevado a reclutamientos forzosos y a numerosas violaciones de derechos humanos.
La violencia constante ha empujado a un número creciente de rohingya a buscar refugio en países vecinos, especialmente en Bangladesh, donde más de 1.1 millones de refugiados han encontrado un hogar temporal. Recientemente, han surgido informes de deportaciones y devoluciones sumarias, lo que genera preocupación sobre posibles violaciones a los principios de no devolución y la creciente escasez de oportunidades de asilo.
Dujarric advirtió que los recortes en la ayuda humanitaria están teniendo un impacto devastador en programas vitales que incluyen educación, asistencia alimentaria y atención médica. El Secretario General ha hecho un llamado para proteger a todos los civiles de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos y el derecho internacional humanitario.
António Guterres, quien visitó Cox’s Bazar a principios de año, destacó la resiliencia de las comunidades rohingya, pero enfatizó la necesidad urgente de apoyo internacional y un enfoque político integral que trate tanto el desplazamiento como las causas subyacentes de la crisis. La próxima Conferencia de Alto Nivel sobre los Rohingya y Otras Minorías, programada para el 30 de septiembre en Nueva York, subrayará esta necesidad imperiosa en la agenda global.
Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha resaltado que es esencial poner fin a la impunidad y garantizar los derechos de los rohingya para romper el ciclo de violencia. Jeremy Laurence, portavoz de la oficina, ha informado sobre el deterioro de la situación en Rakhine desde noviembre de 2023, poniendo de relieve el papel del Ejército de Myanmar y del Ejército de Arakan en contra de los rohingya, lo que representa graves violaciones del derecho internacional.
El Alto Comisionado, Volker Türk, ha apelado a la comunidad internacional para que eleve su apoyo humanitario, asegurando acceso a necesidades básicas y servicios esenciales, y respaldando la rendición de cuentas a nivel internacional.





