¿Qué debes tener en cuenta para elegir el sistema de calefacción?

Pocas cosas son más importantes en una casa que el sistema de calefacción. La sensación de llegar a casa en invierno, cuando afuera arrecia el viento y el mal tiempo, y encontrarnos un hogar cálido y acogedor es realmente incomparable. Por eso debemos tomarnos muy en serio qué tipo de calor es el que más nos conviene, para acertar de pleno con la decisión que tomemos. Pero, ¿sabes cuáles son los factores que tienes que valorar? Te lo contamos a continuación.

sistema de calefacción
Fuente: Mithos

Lo primero que me gustaría decir es que no hay un sistema de calefacción ideal para todos, sino que a cada uno de nosotros le conviene uno distinto. No es lo mismo vivir en Valencia que en Soria, ni tener una casa grande o un piso más bien pequeño. Todo depende de nuestras vidas y nuestras circunstancias, por eso hoy queremos hablar de todos aquellos elementos que debemos valorar a la hora de decidir qué tipo de calefacción nos conviene más.

Comienza por hacerte unas cuantas preguntas, y anota las respuestas si crees que lo necesitas. ¿Vives en una zona de clima extremo y frío, o en una zona templada? ¿Cuántas horas tendrás encendida la calefacción cada día? ¿Cuántos metros cuadrados necesitas calentar? ¿Qué fuente de energía prefieres usar?

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Fuente: Ludlow Stoves Ltd

Con todas las respuestas en la mano resultará más fácil elegir el sistema de calor que realmente se ajusta a tus necesidades y a las de tu familia.

La casa, clave al elegir el sistema de calefacción

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Fuente: Viadurini

Todos queremos tener una calefacción eficiente que, además, consuma lo menos posible. Y para lograrlo, o al menos acercarnos al objetivo, tendremos que empezar a pensar en el lugar en el que se ubica nuestra casa. Si vivimos en una zona fría, necesitaremos un sistema de calefacción que mantenga los espacios con un calor constante, y que no consuma demasiado. Puede ser una caldera más una red de radiadores o de suelo radiante.

Si la zona es cálida, podremos dejar a un lado este tipo de sistemas y optar por soluciones de uso independiente, con las que podamos elegir qué habitaciones caldear y cuáles no, como los radiadores eléctricos.

También es importante considerar el tamaño de la casa. Si tu vivienda es muy grande necesitarás un sistema de calefacción de bajo consumo, para que no se dispare la factura mensual. Esto estará determinado por la fuente de energía que elijas.

La energía que más te conviene

Fuente: Mithos

Es lo primero que has de elegir: la fuente de energía que va a hacer funcionar tu sistema de calefacción. Entre las opciones posibles destacan el gas, la electricidad, el gasoil, la biomasa, etc.

La gran mayoría de los viviendas situadas en zonas urbanas funcionan con gas o con electricidad, y para las casas que están en áreas rurales o que se ubican en rincones apartados existen otras opciones como las calderas de biomasa o de gasoil. Las primeras consumen mucho menos que las segundas y utilizan un combustible más limpio.

¿Radiadores o suelo radiante?

Fuente: Viadurini

Cuando ya tengas claro qué fuente de energía vas a utilizar para tu sistema de calefacción, llega el momento de decidir el tipo de emisores. Los radiadores suponen la opción más frecuente. Si son eléctricos podrás colocarlos sin obras ni complicaciones.

Los radiadores que funcionan en una red de agua caliente, ya sea con caldera de gas, de gasoil o inlcuso de biomasa, conllevan una instalación mucho más compleja. Y todavía lo será más si decides instalar un sistema de suelo radiante. Se trata de un circuito de tubos por los que circula el agua caliente, y que van por debajo del pavimento de la casa, que necesitarás levantar y cambiar.

¡Ojo con el consumo!

Fuente: Ludlow Stoves Ltd

Si no quieres que el sistema de calefacción que has elegido se convierta en un agujero negro en tu presupuesto mensual, te aconsejo que consideres el consumo de cada opción antes de decidirte por una en concreto. Por ejemplo, si eliges la energía eléctrica lo mejor que puedes hacer es contratar una tarifa de discriminación horaria, en función del tiempo que pases en casa.

También es muy importante adoptar ciertos hábitos que, además de controlar el consumo y lograr un beneficio para nuestro bolsillo, nos ayudan a mantener un uso más sostenible y razonable del sistema de calefacción. Comenzaremos por acostumbrarnos a que la temperatura de confort para una casa es de 21ºC, y también a apagarla por las noches. Ten en cuenta que cada grado que aumentes la temperatura de la casa, el gasto crecerá nada menos que un 7 %.

Instalar termostatos con programador semanal es una gran idea para controlar el consumo en calefacción, ya que te permite decidir cuándo se enciende y cuando se apaga. Además, es necesario que le hagas a la caldera (si tienes una) las revisiones aconsejadas por los profesionales, para evitar que gaste más de la cuenta. Por último, y no por ello menos importante, es necesario vigilar el aislamiento de la casa, para que sea adecuado. Así no se nos escapará ni una pizca de calor.